Actualizado: 3 de julio de 2017

Invertir en Bolsa

que te interesan.

Permíteme que te explique:

  • Qué son los ETF
  • Por qué te interesan
  • Para qué te interesan
  • Cómo escogerlos
  • Cómo utilizarlos
  • Dónde conseguirlos

 

Qué son los ETF

Muy brevemente: Los ETF son fondos. Esto es, que hay una gestora que compra y vende acciones, o bonos, o materias primas, o divisas u otros fondos, o lo que sea necesario, para que el comportamiento de su cartera sea igual al de un objetivo.

Este objetivo puede ser replicar a un índice (como el S&P500, el DAX o el IBEX35), o replicar al Bund (el bono soberano alemán a 10 años), o al oro. Pero también puede tratar de replicar combinaciones o mercados interesantes no tan simples; como, por ejemplo, “mercados emergentes asiáticos”, “metales preciosos”, “sector energético”, “bonos de corto plazo de USA y Canadá” y casi cualquier cosa que se te pueda ocurrir.

La particularidad de estos fondos, es que la gestora los corta en acciones pequeñas (igual que hacen las empresas), de modo que no necesitas 5000€ o 50.000€ de inversión mínima; sino que te mueves en el terreno de las pocas decenas de dólares (o de euros, o de lo que sea).

Por ponerte un ejemplo, el ETF cuyo ticker es XLF, que replica al sector financiero de EEUU, y es uno de los más operados en el mundo, cotiza en el momento de escribir este artículo a $23.92.

Es decir, por unos 24 dólares ya puedes estar invertido en banca americana.

Y si a ellos les va bien, a ti te va bien.

 

Por qué te interesan los ETF

La respuesta corta es porque son un buen producto.

En el mundo de los mercados financieros hay dos tipos de productos: Los buenos y los malos.

Los buenos son productos depurados, baratos, eficientes. Las acciones o los futuros (y ahora los ETF) son ejemplos de estos buenos productos.

Los malos son productos orientados a captar la avaricia ignorante del público desinformado. Son caros, ineficientes, pero muy vistosos. Los turbo warrants o las opciones binarias claramente forman parte de este grupo.

Aparte, existe otra subespecie, que son los productos peligrosos: Bien usados puedes sacarle partido, pero la gente suele utilizarlos mal. Este es el caso de los CFD o de las opciones (no binarias), por ejemplo.

Personalmente, que los ETF sean un buen producto, opino que tiene muchísimo mérito. Y es algo que hay que aprovechar, pues te abre las puertas a otra forma de rentabilizar tu dinero.

Los ETF te interesan, entre mil motivos más, porque:

  • Te permiten aprovechar movimientos en otros mercados.
  • Replican índices a un precio de gestión irrisorio.
  • Te permiten explorar estrategias alternativas en mercados descorrelados con tu mercado habitual.
  • Son cómodos.
  • Son baratos. (De esto hablamos luego).
  • Son muy versátiles.

 

Para qué te interesan los ETF

Esto ya depende de cada uno, y tú tienes que ver tu caso particular.

Pero, en principio, te interesan para operar sin complicaciones, de una forma casi desatendida, en “los otros mercados”.

Cuáles son “los otros mercados” para ti depende exclusivamente de cuáles sean tus mercados habituales.

Por ejemplo, si tú tiendes a invertir en renta fija (bonos, o incluso depósitos), puedes pensar en invertir en Bolsa, de forma genérica (sin preocuparte por si deberías elegir Santander, Apple o Siemens), comprando periódicamente paquetes de participaciones de un ETF que replique al conjunto de las grandes empresas europeas (como este, FEZ) o americanas (como este otro, SPY).

Análogamente, si lo tuyo son las acciones, y quieres tener también algo diversificado en el Bono (de forma genérica), pues te compras algún ETF que les siga la pista (como, por ejemplo, TLT) o si quieres vincularte a la evolución de las materias primas de forma general, entonces puedes irte a ETF como DJP o DBC. Y, si te interesa particularmente alguna materia prima en concreto, pues también tienes (como USO para el petróleo, por ejemplo).

Y ya está. Como ves, cero complicaciones.

 

Cómo escoger los mejores ETF

Al igual que en el mundo de las acciones (y de cualquier otro mercado financiero), en el que hay valores que interesa operar y valores que no interesa operar, en el mundo de los ETF también hay que separar el grano de la paja.

No obstante, si no nos ponemos exquisitos, esto es bastante fácil de hacer.

Sólo hay que fijarse en dos aspectos:

  • Coste
  • Liquidez

 

¿Cómo se mira el coste?

Lo modelamos por un parámetro que se conoce como “Expense ratio”.

Te interesa lo más bajo posible.

Recuerda que detrás de un ETF hay una gestora. Y ellos quieren ganar dinero con su trabajo. Por eso, el precio es proporcional al número de clientes interesados en su producto.

Cuanto más popular es el producto más barato puede ser, porque hay más competencia (más gestoras ofreciéndolo) y más clientes entre los que repartir los costes fijos y aún así sacar un buen beneficio.

Es decir, no te empeñes en comparar el precio de SPY (el ETF más operado del mundo, que replica simplemente al S&P500, que a su vez es el índice que todos los traders e inversores del mundo mantienen en el rabillo del ojo constantemente) con el precio de de JGBD (que replica a la inversa, y multiplicado por tres, el comportamiento de los bonos japoneses).

Tienes que comparar precios de ETF similares, que repliquen más o menos lo mismo. Una vez que estás ahí, es cuando te interesa fijarte en los más baratos.

Una buena página para encontrar ETF sobre todo tipo de mercados es ETFdb.com. (Te pongo el enlace directamente a su buscador con filtros).

En cada ETF que mires, localiza el dato Expense ratio, que te dará una idea de cuánto le estarás pagando a la gestora por ahorrarte el trabajo de replicar tú mismo al índice a base de comprar y mantener en sus cambiantes proporciones todos sus valores componentes.

 

¿Cómo se mira la liquidez?

Más que liquidez, lo que nos interesa comprobar es la “operabilidad” del ETF que vamos a comprar.

Es decir, la idea es verificar que realmente hay un mercado con ese ETF, que hay gente negociándolo, y que encontraremos contrapartida casi instantánea cuando queramos adquirirlo o deshacernos de él.

De lo contrario, nos arriesgamos a enormes deslizamientos (diferencias entre el precio deseado de compra o venta y el realmente obtenido).

La liquidez suele ir aparejada al coste: Cuanto menor coste, mayor liquidez.

Por eso, si hemos elegido un buen ETF y barato, lo normal es que no tenga problemas de liquidez.

No obstante, la forma más fácil (y más fiable) de comprobar la liquidez de un ETF es mirar su gráfico:

Nos vamos a ProRealTime, o StockCharts, o TradingView, o la que sea que es nuestra plataforma gráfica, y observamos el gráfico.

Cuanto más discontinuo, errático y cuadriculado sea el gráfico, menos líquido es el ETF y menos nos interesa éste. Evita operar con valores ilíquidos. Se paga caro.

Necesitamos una cierta continuidad en el movimiento del precio para poder confiar en que, cuando nosotros vayamos a operar no nos vamos a llevar sorpresas.

Por ejemplo, observa el gráfico diario de XVIX, que trata de replicar al índice VIX de volatilidad, pero amplificado por dos:

Invertir en VIX

Errático, discontinuo, espasmódico. No interesa.

Y ahora compáralo con el gráfico diario, en el mismo momento, de SPY:

Invertir en SPY

Fiel al original, continuo, noble. Sí interesa.

Por favor, ten en cuenta que te acabo de mostrar una comparativa en las que pudieras percibir claramente las diferencias. En la práctica, no es ni tanto, ni tan calvo.

Es decir, casi todos los ETF son menos ideales y bonitos que SPY, y lo normal es que no sean tan imperfectos como XVIX. Lo que tienes que tener claro es el concepto y el tipo de gráfico a evitar.

 

Cómo utilizar los ETF

 

Marco temporal

Teniendo en cuenta lo que acabamos de ver, que es necesaria cierta continuidad en el gráfico, y que lo normal es que pueda haber problemas de escasez de liquidez, hay que operar los ETF con prudencia. O más que prudencia, cabeza; sabiendo lo que tenemos entre manos.

Como te decía, SPY es especial. De hecho, es tan líquido, que puedes operar intradía con él sin ningún problema. Mucha gente lo hace todos los días.

Pero esta cualidad no es extensible a casi ningún ETF. Lo habitual es que no se pueda operar intradía con ellos.

De hecho, y aquí lo importante, lo normal es que no sea lo suficientemente líquido como para poder operar a corto plazo con ellos (operaciones de muy pocos días de duración).

Los ETF funcionan bien siempre en gráficos semanales. Es decir, sabes que puedes contar con ellos para operaciones que planeas que duren del orden de unas pocas semanas (tres o cuatro) en adelante.

Si das con alguno especialmente líquido (y cada vez hay más), entonces seguramente puedas operar en gráficos diarios. Es decir, podrás realizar operaciones que duren pocos días (o más).

 

Tipos de órdenes

Del mismo modo que la liquidez restringe el marco temporal, también afecta al tipo de orden más adecuado para operar con estos productos.

A mayor riesgo de deslizamiento, más compensa utilizar órdenes limitadas, y menos órdenes a mercado.

Ni que decir tiene que esto sólo aplica a las entradas y a las salidas por beneficios (objetivo). El stop loss es el stop loss y siempre debe ser con una orden sin límite.

 

Plan de trading

Operar con ETF no es diferente de hacerlo con acciones, futuros, CFD, Forex o lo que sea. Hay que hacerlo con cabeza si se busca tener éxito.

Es decir, siempre tiene que haber un plan de trading.

Si no lo hay, es como tirarse a la piscina a ciegas: Si no hay agua te romperás los dientes. Y si la hay, pero tiene tiburones, te comerán vivo.

 

Evita los ETF inversos

El título de este apartado es directamente el consejo que te quiero dar: Evita los ETF inversos.

Los ETF inversos son muy específicos, y por lo tanto ilíquidos y muy caros. Es decir, poco eficientes.

Por ejemplo, si quieres aprovechar una bajada del S&P500 no compres un ETF inverso del S&P500, ponte corto en SPY.

Del mismo modo, evita los ETF apalancados (los que amplifican por 2x o 3x para aprovechar mejor el rendimiento de un movimiento). Tienen la misma tara: Ineficiencia.

 

Dónde conseguir ETF

La grandísima ventaja de los ETF es que lo más probable es que no tengas que cambiar de broker para poder operar con ellos, pues cotizan en los mismos mercados que las acciones.

En España hay ETF, pero yo no los uso. En general, son caros y poco líquidos.

Encontrarás ETF en euros también en las bolsas de Frankfurt, Milán y París. Ahí si puede que localices algunos buenos, especialmente ETF que repliquen índices importantes (como el DAX, por ejemplo).

Pero, sin duda, lo mejor es irse a los mercados de USA a operar con sus ETF. Ahí están los grandes ETF, con los mejores precios y mayor liquidez.

Lo ideal es que operes con ETF de USA desde un broker de USA; aunque si puedes operar en acciones americanas desde el broker de tu país, muy probablemente también puedes operar ETF americanos.

¿Cómo averiguarlo? Simplemente intenta comprar SPY en el mismo sitio en el que comprarías GOOG (Google) o AAPL (Apple).

Hace tiempo ya que los ETF no son un producto exótico.

Para que te hagas una idea, seguramente tu banco te permita comprar y vender ETF. Aunque es harto probable que el oficinista con el que hables no sepa ni lo que es ¡y hasta quizás te diga que no es posible negociar ETF en su banco! (Esto me ha pasado en un par de ocasiones).

 

En resumen

Los ETF sí te interesan.

Son versátiles, eficientes y permiten meter la cabeza en otros mercados de una forma muy cómoda.

 

¿Y qué me interesa a mi?

Tres cosas:

1.- Que me digas si este artículo te ha parecido de utilidad.

2.- Que me plantees tus dudas sobre el tema en los comentarios, más abajo.

3.- Que lo difundas en las redes sociales pinchando en los botones bajo estas líneas.

¡Te espero! 😉

 

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