Este excelente artículo es obra de Sergy, uno de los Novatos del Club. Disfrutadlo.

Los ETF son fondos de inversión cotizados. Cuando compras un ETF estás adquiriendo un conjunto de valores de una sola vez. Por ejemplo, cuando compras un ETF sobre el Ibex35 estás adquiriendo los 35 valores que componen dicho índice, sin necesidad de hacerte con ellos uno por uno. Además cotizan en tiempo real, como cualquier acción.

De esa forma, en teoría, se obtienen fácilmente los beneficios de la diversificación, es decir, las acciones que bajan se compensan con las acciones que suben y las variaciones de los precios no afectan tanto a tu inversión. Y digo “en teoría” porque realmente los índices están sesgados y no representan la evolución de todas las acciones por igual, pero ese es otro tema que debe ser discutido en otra ocasión.

La forma de contratarlos es muy sencilla y las comisiones que hay que pagar son las mismas que las acciones más una pequeña comisión por gestión.

Existen ETF tanto sobre los diferentes índices bursátiles (Ibex35, Down Jones, Hang Seng…) como sobre índices sectoriales (energías renovables, sectorial bancario, commodities, etc.) e incluso sobre renta fija.

De la misma manera, y aquí es donde viene lo interesante, existen ETF inversos que suponen una manera sencilla de obtener una rentabilidad cuando el producto al que se referencian baja. Por ejemplo, si el Ibex35 cae un 2% en un día, nosotros ganamos ese mismo 2%.

Hasta aquí la explicación comercial. Ahora vamos a la realidad.

Realmente, comprar un ETF es como comprar cualquier otro valor, ya sea el BBVA, Santander, etc. El problema es que además se añaden unas pequeñas comisiones de gestión. Las ventajas de la diversificación son relativas. Si la Bolsa está en una tendencia bajista, es un suicidio comprar un ETF sobre el índice, por muy diversificado que esté.

¿Y qué ocurre con los ETF inversos? Pues en principio parecen una buena alternativa para apostar a la baja o dicho en jerga bolsista, “ponerse corto”.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que los ETF inversos siempre tienden a bajar más de lo que suben. Ello se debe a dos factores:

1.- El ETF replica la rentabilidad diaria. La rentabilidad para períodos superiores puede diferir significativamente.

Supongamos que el Ibex35 está en 10.000 puntos. Tras los análisis pertinentes, decidimos que existe una gran probabilidad de que el índice baje y compramos un ETF inverso sobre el Ibex35 por 10 euros.

El Ibex cumple nuestras expectativas y baja un 10% en una semana hasta 9.000 puntos. Nuestro ETF inverso sube un 10%, hasta los 11 euros.

Sin embargo, debido a que somos novatos, nos olvidamos de proteger las ganancias y… ¡ups! el Ibex sube un 11,11% hasta los 10.000 puntos a la siguiente semana. Nuestro ETF inverso baja un 11,11% hasta los… ¡¡¡9,77 euros!!!

Resulta que, aunque el Ibex se encuentre en la misma posición, nosotros ya entramos en minusvalías.

2.- Los ETF inversos tienen gastos financieros además de los de gestión.

Cuando se compra un ETF inverso, en realidad lo que hace la gestora es vender acciones. Cuando ese mismo ETF se vende con ganancias, lo que se hace sin que lo veamos, es recomprarlas más baratas y de ahí surge la ganancia.

Sin embargo, ¿cómo pueden comenzar vendiendo unas acciones que no tienen? La respuesta es la siguiente: Las piden prestadas. Y ese préstamo conlleva unos intereses (gastos financieros) que se van cargando día a día.

Es por ello que el punto anterior debe concretarse: cuando el Ibex baja un 10% el ETF inverso sube algo menos (quizá un 9,99%), ya que se deben restar los intereses de las ganancias y cuando el Ibex sube un 11,11% el ETF inverso baja algo más (quizá un 11,12%), ya que se deben sumar los intereses a las pérdidas. De esa forma, el ETF inverso ya no valdría 9,77 euros, sino incluso algo menos.

En conclusión

Los ETF normales replican al índice referenciado. Un índice, al estar formado por varios valores, varía menos que una única acción, con lo que el riesgo es menor. No obstante, en un mercado bajista, el ETF no va a salvarte de las pérdidas.

Los ETF inversos suponen una alternativa fácil para apostar por la caída de un índice. Pero definiendo muy bien los objetivos y a corto plazo. A medio y largo plazo los dos efectos comentados anteriormente pueden dañar severamente la inversión, si el índice no tiene una tendencia bajista clara.

Espero que esta pequeña entrada sirva para conocer nuevos productos financieros y los riesgos que suponen. Es obligación del inversor formarse para tomar las decisiones correctas de acuerdo con su binomio rentabilidad-riesgo.

Gracias Sergy, por tan estupendo artículo.

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