Bolsa diversificarDiversificar no es bueno, es buenísimo. Esto es así porque sirve para más cosas de las que estás pensando.

Por un lado, diversificar consigue que nuestra curva de resultados sea más suave. Ni ganamos tan de golpe, ni caemos tan en picado.

Si tenemos un sistema ganador, diversificando se traducirá en una curva ascendente y firme, sin grandes sobresaltos.

Por otra parte, diversificar nos permite meter la cabeza en varios frentes a la vez, no sólo podemos estar comprados o vendidos en distintos valores a la vez, sino que podemos estarlo en distintos sectores e, incluso, podemos simultanear estrategias, operando a un tiempo a corto, medio y largo plazo. Diversificar significa incluso salirse de la Bolsa y tener un pie en los mercados de bonos, materias primas y divisa. Renta fija y renta variable no tienen por qué estar reñidas.

Pero es que, además, diversificar tiene un efecto magnífico sobre nuestro sistema de control de riesgo: Hace crecer rápidamente el número de operaciones en un tiempo más corto. Esto trae consigo que nuestros métodos de gestión de capital se adapten más rápidamente a los cambios en el mercado, de modo que meteremos menos la pata cuando lo estemos haciendo mal y exprimiremos más dinero al mercado cuando lo hagamos bien.

Es interesante escoger valores de diferentes sectores en lugar de elegirlos todos del mismo sector, por muy bueno que sea éste. Siempre hay algunos sectores que lo hacen mejor que los demás (ya sea al alza o a la baja), y es conveniente picar en varios a la vez.

Esto mismo se puede aplicar a los mercados. Pudiendo operar en varios países a la vez, no está de más evitar encerrarse siempre en el mismo (normalmente el propio).

 

¿Y qué pasa cuando quiero abrir varias posiciones a la vez? ¿Cómo reparto el dinero?

La idea que tienes que tener clara es que, cuando repartes, no repartes dinero, repartes riesgo.

Ya sabes que tienes que llevar siempre tu riesgo bajo control. Dispones de métodos de gestión de capital para calcular el riesgo que correrás en tu próxima operación… u operaciones.

No importa cuánto capital tengas para invertir, lo que de verdad importa es cuánto capital tienes para arriesgar.

Por ejemplo, supongamos que sigues el método de gestión de capital de la f óptima y que éste te devuelve un riesgo asumible del 3%.

Simplemente, deberías repartir tu riesgo a partes iguales y dimensionar cada posición para consumir ese riesgo. Si tu capital a invertir es de 10.000€ entonces tienes 300€ de riesgo disponible (3% de 10.000€); entonces lo razonable es que dediques 100€ de riesgo a cada posición.

Imagina que la primera es Acciona a 80€, con stop loss en 75€. Entonces, con 100€ de riesgo disponible para la operación, entre 5€ de riesgo por acción = 20 acciones de Acciona. Arriesgas 100€, pero inviertes 1600€.

Además, quieres comprar Endesa a 23€ con stop loss en 22€. Pues ya sabes que puedes comprar 100/1= 100 acciones de Endesa. Arriesgas 100€, pero inviertes 2300€.

Por último, puedes abrir una tercera posición en Gas Natural a 12.5€, con stop loss en 12.4€. Puedes comprar 100/0.1 = 1000 acciones, lo que supone una inversión de 12.500€. Aunque tienes riesgo disponible, no tienes capital para afrontarla. Por lo que te conformas con comprar sólo (10.000 – 2300 – 1600)/12.5 = 488 acciones, que son menos de la mitad de las que tu riesgo te permite; pero es que el dinero no te llega para más.

¿Cuál es el problema? Ninguno. Si todo sale mal, perderás menos de 300€.

En cambio, si repartes capital invertido en lugar de capital arriesgado, te encontrarás con que tienes que elegir entre dejar parada una buena parte de tu dinero o sobre-exponerte al riesgo en un momento dado; por lo que cuando un mal día, te salten los tres stops a la vez, habrás perdido muchísimo más de esos 300 razonables euros que te recomienda tu gestión de capital acorde con tus resultados.

Por último ¿en cuántos trozos cortar tu riesgo disponible? Todo depende de cuántas operaciones seas capaz de simultanear manteniendo la calidad en el seguimiento y la gestión de las posiciones.

Yo te recomiendo encarecidamente no superar las cuatro operaciones simultáneas, especialmente con la estrategia de corto plazo. Con la de medio plazo, se pueden llevar hasta seis.

Recuerda que quien mucho abarca poco aprieta y diversificar en exceso también es perjudicial.

¿Cuál es tu estrategia para diversificar?

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