Querido, trader: Ojo con el pincho, que te veo venir.

Me pillas en medio de unas extrañas vacaciones (Sí, una de las extravagantes ventajas de ser autónomo), así que no me extenderé. Pero tampoco quiero dejar pasar la oportunidad de avisarte ahora que el mercado nos lo pone tan claro.

Tan, tan claro.

Por favor, mira el gráfico del S&P500 semanal:

trading S&P500

¿Ves la penúltima vela?

Es una vela del tipo quieroynopuedo, también conocida como martillo (hammer), púa o pin bar.

Vamos, que claramente es un pincho.

Además, tiene una particularidad:

(Recuerda que estamos en el gráfico semanal). Me he tomado la libertad de señalar en el gráfico el nivel de 1870 con esa línea horizontal azul.

Si te fijas (no tienes que fijarte gran cosa, la verdad), seguro que te das cuenta de que ese nivel representa un soporte relevante:

  • Observa la congestión en primavera de 2014.
  • Observa como rechaza el precio y lo obliga a rebotar al alza, conservando cierres por encima del nivel en octubre de 2014.
  • Observa como en agosto y septiembre de 2015 el precio encuentra compras y se vuelve a ver repelido al alza.
  • Y, observa como ahora la historia se repite: El precio se ha visto fuertemente soportado, formando esa vela picuda que es incapaz de cerrar por debajo de ese nivel clave, pese a haberlo violado momentánea pero muy claramente.

Además, esta vez hay premio: Esta vela, con su tan larga cola, supone un barrido de todos los rebotes previos.

Si te fijas, cualquiera que haya apostado por compras de medio y largo plazo, habrá colocado su stop loss en algún punto bajo los mínimos anteriores y ahora anda llorando por las esquinas.

Y, donde a otros les duele, nosotros encontramos oportunidad:

Tenemos un barrido sobre soporte, un soporte muy relevante, de hecho.

¿Qué hacemos en estos casos?

¡Comprar! ¡¡Comprar!!

 

No, comprar no: Mirar

Como te decía hace un rato: Ojo con el pincho, que te veo venir.

¿Por qué no compramos?

¿Por qué nos quedamos mirando?

(Pregunto)

Ante tu silencio, y viendo que no me contestas (esto es lo que tiene de malo escribir, que no es interactivo en tiempo real), casi que voy a dar yo la respuesta:

¿Cómo es la tendencia?

¿Alcista?

No, alcista no. Porque ya no tenemos máximos y mínimos crecientes. El último mínimo, el del pincho, de creciente no tiene nada. Es más bajo que todos los anteriores.

Por lo tanto, si comprásemos ahora ¿en qué condiciones estaríamos comprando?

Exacto: Contra tendencia. A contracorriente.

Nota: Que conste en acta que me encantan las compras a contracorriente. Para mí, son el tipo de operación más jugoso, lustroso y molón. Pero esas compras no se pueden hacer de cualquier manera. Hay que hacerlas bien. (O dejarlas pasar si es que no se puede).

¿Cómo se hace una buena compra contra tendencia (bajista)?

Mirando y esperando a que el precio se estampe.

Deja que se estampe contra el soporte.

(Y si no lo hace, entonces para nosotros no es una oportunidad real).

Veamos el gráfico diario. Ganaremos un poco de resolución:

trading contra tendencia bajista

De acuerdo, si el precio rebota aquí y tú has comprado y no vuelve a bajar, serás el amo del Universo. Lo admito, habrás comprado prácticamente en el mínimo.

Pero yo paso.

Paso, porque para mí el precio no ha demostrado lo suficiente que no tiene fuerza para reventar ese soporte.

Recuerda que ahora la tendencia le respalda.

 – Somos bajistas ¿entiendes, soporte? Y mis amigos y yo somos los más duros del barrio.

Quién ganará está por ver. Tampoco es que los soportes relevantes se dejen amedrentar fácilmente. Pero, oye, una cosa es soportar una corrección de una tendencia alcista y otra muy distinta soportar un giro de mercado.

En este tipo de situaciones, el soporte se ve en una tesitura que, en los círculos más técnicos del análisis cuantitativo se conoce como QLATM.

Es decir, «Que Lo Aguante Tu Madre».

No está todo escrito y el soporte relevante ha dejado de ser el favorito. Hay que ver qué pasa.

Así que en eso estamos. En mirar.

En mirar para ver.

 

Qué buscamos

Yo imagino tres grandes escenarios:

1.- El precio sube y sube sin parar. Desde ya mismo.

Este escenario ya está hablado.

Para mí, no representa una oportunidad, porque su tasa de acierto tiende a ser muy baja y a mí no me gusta jugar sin haber cargado los dados a mi favor. Yo paso.

2.- Que el precio se estampe contra el soporte relevante, y luego suba.

¿Qué es que se estampe?

Básicamente, que intente perforar el soporte varias veces, pero no encuentre apoyo por debajo del nivel y se vea incapaz de continuar.

El caso mínimo de incapacidad (y también quizás el más frecuente) es el de, al menos, dos intentos de continuar bajando sin lograrlo.

Esto es, un doble suelo.

Y no tiene por qué ser un doble suelo perfecto (con ambas patas igual de largas).

Puede tener la segunda pata algo más de fondo (y así barrer al mínimo previo), lo que sería ideal.

Pero también puede ser que el segundo intento sea tan flojo y falto de ganas que simplemente intente bajar de nuevo pero que se quede a medio camino. (Esto se conoce como un test del barrido).

Estos últimos dobles suelos son muy feos y muy poco agradecidos, pero son de lo más común (como el que puedes ver en el gráfico diario que te puse a mediados de diciembre).

Así pues, si voy a comprar contra una tendencia bajista, yo quiero ver, además de apoyo en soporte relevante, un intento fallido de seguir bajando que sea múltiple (como mínimo, doble).

Por supuesto, el colmo de la delicia de este escenario es que se dé un doble suelo con barrido y que, a su vez, este barrido se vea acompañado de una divergencia alcista en tu oscilador habitual (el que sea que uses). Cuando se da esto, yo me emociono.

3.- Que el precio consiga romper el soporte y continuar a la baja.

Este escenario, aunque me cuesta imaginarlo sin una dura pelea previa por encima del nivel de soporte, no me resulta nada extraña ni en absoluto la considero improbable.

Ni que decir tiene que, ante este escenario, nos cambiamos la chaqueta y nos pasamos a los cortos.

 

Yo no sé lo que va a pasar

No puedo saberlo.

Si lo supiera, el gordo de Navidad me habría tocado a mí.

Pero, por desgracia, no soy adivino (¡Por desgracia!)

Así pues, por eso miro.

Miro atentamente a ver qué pasa.

Y, como preveo de antemano, tres grandes escenarios posibles, al estar atento, espero poder reconocer sobre la marcha que uno de ellos se está dando y actuar en consecuencia.

No soy adivino, pero reaccionando a lo que pasa soy un ninja.

Mientras otros se quedarán mirando unos a otros preguntándose ¿Lo cualo? (o alguna cuestión de similar profundidad metafísica) tú y yo nos lanzaremos a la acción porque estaremos identificando aquello que estábamos esperando.

Cierto, de acuerdo, tenemos tres «aquello que estábamos esperando», pero son lo suficientemente distintos como para poder lanzarnos (si procede) cuando uno de ellos se materialice.

 

En resumen

El pincho semanal está muy bien: Muestra rechazo sobre soporte relevante. Pero no basta para lanzarse a comprar con la confianza suficiente porque ahora tenemos una tendencia bajista (o al menos, ya no estamos en un claro escenario de continuación alcista).

Para comprar contra tendencia bajista queremos que el precio se estampe contra el soporte. Si no, sabemos que lo más probable es que continúe a la baja.

Para no pillarnos los dedos, mejor estar atentos a lo que pase.

¿Qué puede pasar? Hablado está.

Si este artículo vacacional te ha gustado, por favor, sé tan amable de retuitearlo y difundirlo en Facebook como si no hubiera mañana. Tus amigos y yo te lo agradeceremos eternamente.

Actualización: En los comentarios bajo estas líneas añadí dos entradas semanas después (resaltadas en color) en las que muestro gráficos y explicación de cómo fui gestionando la evolución del mercado ¡Míralas!

 

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