trading etico

Que si es el trading es ético, me dicen.

Ya estamos con la pregunta del millón: ¿Es compatible ganar dinero en Bolsa y mantener mis valores? O mejor, ¿puedo ganar dinero en Bolsa sin sentirme mal por ello?

Lola

Lola

Asistente ejecutiva - Novatos Trading Club

Me llamo Lola y trabajo con Uxío desde hace ya cuatro años. En estos años he aprendido muchísimo de trading e incluso me he atrevido a investigar un poco. Espero aportaros un poquito de todo lo que leeros a vosotros me ha aportado a mí.

 

El mito del malvado especulador

En sí misma, la Bolsa no tiene nada que la convierta en un problema ético: Operar en Bolsa es una oportunidad para ganar dinero que conlleva un riesgo que, si bien puedes tratar de minimizar, en cualquier caso eres libre de elegir si lo tomas o no. Nadie está obligado a poner su dinero en Bolsa ni a arriesgarse a perderlo.

Entonces, ¿de dónde viene la mala prensa de la Bolsa?

En el mercado podemos identificar tres agentes principales: los traders (o especuladores), los inversores y los manipuladores. Como habrás adivinado ya, los que le dan mala fama a la Bolsa son los manipuladores, no obstante, a nivel de responsabilidad ética, también hay una diferencia importante entre los traders y los inversores.

Para no dejarnos a nadie, empecemos por los manipuladores.

 

Manipulador

Los manipuladores son aquellos agentes que consiguen manipular el precio de un valor con el objetivo de especular con él. Habitualmente, esta manipulación suele tener consecuencias indeseables fuera del mercado porque, generalmente, la práctica consiste en encarecer o retener bienes con el fin de conseguir que sus acciones sean mucho más rentables independientemente de las necesidades de los consumidores o del impacto de esta actividad.

 

Trader

El manipulador es siempre un especulador, sí, pero no todos los especuladores (los traders) son manipuladores. De hecho, ni un 0,001% de los traders lo son. Los traders especulan con el precio, pero la influencia que ejercen sobre él al comprar (o vender, si entras corto) se neutraliza a la salida, lo que hace que tengan un impacto casi nulo tanto en el precio, como en la financiación de la empresa.

La especulación es el mecanismo que trata de beneficiarse de las ineficiencias del mercado a cambio de aportar liquidez al mismo. Este mismo mecanismo reduce dichas ineficiencias así como el tiempo que permanecen activas.

 

Inversor

Distinto es el caso de los inversores. Los inversores no van buscando una ganancia sobre la fluctuación del precio (entrar y salir en función del gráfico) sino que compran acciones para tenerlas, bien porque les gusta la empresa, bien porque creen que esa empresa tiene buen futuro.

Aquí, no podemos hablar de neutralidad sino de un beneficio real para la empresa en la cual se ha invertido. El inversor sí puede plantearse un dilema ético que al trader le toca solo muy de refilón.

Así pues, la dificultad la encontramos más en desarrollar una inversión ética que en un trading ético.

 

El problema de la responsabilidad indirecta

Al igual que ocurre cuando compras el producto o servicio de cualquier compañía, cuando inviertes en ella estás propiciando que consiga unos beneficios que permitirán que continúe con su actividad. Que su actividad tenga un impacto positivo o negativo se escapa de tu control, no obstante, está siendo parcialmente financiada por tus compras e inversiones.

Desde este punto de vista, el problema moral con las inversiones es exactamente el mismo que con las compras que realizas a diario: cada euro que pagas es un mensaje para la empresa que la anima a seguir haciendo las cosas tal y como las viene haciendo hasta ahora.

Que luego te quejes en redes sociales o desees que el medio ambiente no estuviera tan mal tiene un impacto nulo. Lo que cuenta es si siguen teniendo clientes/accionistas o si los mercados (el de la calle y el del parqué) han dejado de interesarse por ellos.

Según esta lógica, podemos decir que el mundo que tenemos se crea en base a las decisiones de cada uno de nosotros. Si bien nuestra aportación es ínfima, tenemos una responsabilidad equivalente con el resultado final.

 

Qué es ético y qué no lo es

Ahora bien ¿qué es ético y qué no lo es? Esa es una pregunta que depende casi en exclusiva de tus valores y de lo que tú consideres que es bueno o malo.

Por ejemplo, ¿qué opinas de la industria farmacéutica? ¿Y de Coca-cola? ¿Y de la industria cárnica? ¿O de Monsanto? ¿Y de Apple?

Yo conozco gente que no quiere saber nada de Coca-cola porque sus productos tienen muchísima azúcar y jamás invertiría en ella; sin embargo, a mí eso no me preocupa tanto como las condiciones en que viven los animales de la ganadería industrial. Para otro, esto será irrelevante comparado con el impacto geopolítico que tienen las minas africanas de coltán que utiliza Apple en sus productos.

Cada uno tiene unos criterios para valorar la ética de cada compañía e incluso de cada sector y, lo que para algunos es una aberración, para otros es un mal menor que se acepta gustosamente para conseguir beneficios muy superiores. Así pues, le toca a cada uno decidir dónde invierte y dónde no en función de la información que maneje y de cómo la juzgue.

 

¿Por dónde empezar?

Si eres de los que también se pregunta cómo tener un impacto más positivo en el mundo a través de tus inversiones, tengo buenas noticias para ti. Por suerte, cada vez más gente quiere dirigir conscientemente su dinero y, en consecuencia, los mercados han respondido creando índices que agrupan a las empresas consideradas como más sostenibles.

Los criterios mínimos que utilizan valoran el impacto medioambiental, social y de gobierno corporativo de cada compañía, aunque hay algunos índices que además excluyen a sectores conflictivos como el del alcohol, el tabaco, las armas y la pornografía.

Estos son los índices principales, aunque hay subíndices en cada uno de ellos:

  • FTSE4Good: incluye exclusivamente criterios de medio ambiente, sociales y de gobierno corporativo. Entre los muchos subíndices de su paraguas, se encuentra el FTSE4Good IBEX que incluye empresas españolas que cumplen con estos criterios.
  • The Dow Jones Sustainability Index: incluye a compañías que hayan pasado el corte de RobecoSAM sobre la sostenibilidad y el impacto de sus actividades.
  • MSCI Global Socially Responsible Indices: Este ínidice excluye a compañías que no cumplen con sus estándares éticos e incluye a aquellas que considera que impactan más positivamente en el entorno social, natural y económico en relación con sus competidores.

En esta misma línea, aquí tienes también unos cuantos ETF que replican estos índices o que beben de ellos:

 

Fíate y no corras

En mi opinión, estos índices no tienen por qué responder en absoluto a lo que tú y yo consideramos ético sino a lo que el mercado puede maquillar de la mejor manera.

Si bien no tengo motivos para acusar a ninguno de estos índices de utilizar varas de medir demasiado bajas o de incluir a empresas que no lo merecen, está al alcance de todos entender que el papel lo aguanta todo y que torres más altas han caído que también tenían cuentas perfectas e indicadores estupendos.

Ojo, que no te estoy desanimando a que te responsabilices de tus inversiones de la mejor manera posible, ni mucho menos. Pero te animo a tener tu propio criterio y a hacer tus propias investigaciones más allá de las etiqueta de “sostenible” o “4Good” que tan bonitas quedan.

Ahora, me gustaría conocer tu opinión: ¿Qué opinas de este tema? ¿Te interesa? ¿Te has planteado alguna vez la ética de la Bolsa? Si es así ¿qué criterios usas tú?

¡Te espero en los comentarios! 🙂

 

Este es el libro perfecto para iniciarse en Bolsa con buen pie

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