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Merito y culpa

El otro día hablamos de cómo domar las emociones a la hora de operar. Pero, si recuerdas, también te comenté que era sólo una parte del frente psicológico en trading.

Había otro asunto crucial, que era el de desarrollar y mantener una actitud adecuada en todo momento.

De este apartado podría hablarte durante horas.

En serio.  😐

 

¿Qué es tener una actitud eficiente en Bolsa?

Mantener una buena actitud es tan importante que, para empezar, sin ella no tienes nada que hacer en los mercados financieros; pero, mucho más importante: tu actitud va a determinar por completo tu experiencia en los mercados.

Está claro que el trading conlleva un cierto nivel de “sufrimiento”. Está lleno de situaciones que te ponen contra las cuerdas, y que, como poco, te van a hacer sentir incómodo. Hasta ahí de acuerdo; pero que el trading en sí sea un sufrimiento o un reto emocionante sí es algo que tú puedes elegir. Y todo está en la actitud.

De nuevo, podemos cortar el tema global de la actitud en varias partes. Hoy nos quedamos con el de la actitud desde el punto de vista de las expectativas y los resultados; pero sobre todo, de las expectativas tras los resultados; el mérito, la culpa y cómo enfocar el trading para que esté 100% bajo tu control.

 

¿Cómo definimos una buena actitud?

Ya sé que no tienes mucho tiempo, y que la mitad de mis artículos sólo los lees por encima. Sin embargo, quiero que leas todas y cada una de las líneas y palabras desde aquí hasta el final del artículo.

Así definimos una buena actitud:

 

Actitud positiva

No se trata de ser irracionalmente optimista; se trata de adoptar una predisposición a ganar sin engañarse uno mismo.

Es un equilibrio delicado y difícil de conseguir, y aún más difícil de mantener; pero ese es el camino al éxito; así que más te vale hacer el esfuerzo.

 

Actitud fresca

La herencia de resultados anteriores y la contaminación por las circunstancias del momento pueden y suelen destrozar tu objetividad. Te tiñen de miedo, te ciegan de avaricia y mil y un efectos más.

Tu éxito depende de tu desempeño. Tu desempeño depende de tus decisiones. Tus decisiones dependen de tu percepción.

Por eso, mantener una actitud fresca y lo más objetiva posible en todo momento es crucial para operar de forma eficiente.

Lo sé: Se dice fácil, pero se hace difícil.

No importa. Tú hazlo. Vuélcate en conseguir eso.

 

Actitud realista

Tus resultados no son malos por casualidad. Ni son buenos por casualidad.

Salvo que estemos hablando del resultado global de media docena de operaciones, que no hacen estadística ni son representativos de nada, lo que hay es lo que hay, y refleja tu capacidad de ganar o perder dinero en los mercados.

Es muy fácil (¡muy fácil!) caer en el pensamiento de que mis resultados (especialmente si son malos) están sesgados por una o varias circunstancias particulares y que no deben ser tomados en cuenta. Que tu verdadero tú no ha salido a la luz, y que todo esto no es más que un poco de mala suerte.

Tienes que mantener una actitud realista. Lo que hay es lo que hay. Evita engañarte a ti mismo por encima de todo.

Piensa que cómo te hablas influye decisivamente en cómo te sientes, y por lo tanto, en cómo actúas.

Te diré una cosa: Si tienes resultados malos, y te dices a ti mismo que en realidad no lo son porque [insertar cualquier excusa aquí] lo que estás haciendo es engañarte a ti mismo.

Y, (presta atención), que te estás engañando, es algo que en el fondo tú lo sabes. Y tu mente, te lo diga en voz alta o no, esto es lo que piensa de ti: Un tipo que se engaña a si mismo, no es de fiar. Y un tipo que no es de fiar no es de calidad. Y yo no quiero que alguien sin calidad me guíe. No le voy a dejar operar tranquilo. No quiero que opere.

Cuando no eres realista, te estás haciendo un daño que ni te imaginas.

No se trata de que seas duro contigo mismo, pero asegúrate de no mentirte.

 

Actitud responsable

Si te va bien, el mérito es tuyo. No de otros. No dejes que nadie ni nada te lo quite. Te lo has ganado y te lo mereces. De verdad. Felicítate a ti mismo ¡y regálate algo!

Si te va mal, la culpa es tuya. No de otros. No eches a nadie la culpa.

Tampoco te dejes llevar cuando alguien en tu misma situación diga que la culpa es de [insertar aquí cualquier factor externo]. Date cuenta de que, en todo caso, la culpa es tuya por no haber sabido lidiar con ese factor externo. Otros sí han sabido.

Han sido seis líneas. Este en particular, es un punto con el que podría rellenar diez artículos enteros (¡No lo haré; tranquilo!)

Si te ha quedado claro, me conformo. Este es uno de esos casos en los que las palabras no me dan para transmitir totalmente lo que quiero.

 

Actitud de mejora

En la industria hay dos tipos de jefes/directivos/gestores:

  • Los que, cuando algo no va bien, le dicen a su equipo que “Esto es una puta mierda.
  • Los que, cuando algo no va bien, le dicen a su equipo que “Tenemos ante nosotros una enorme oportunidad de mejora.

No seas de los primeros, sé de los segundos. (Recuerda que tú eres tu propio gestor y a la vez tu propio equipo).

Los primeros humillan a su equipo y generan malestar y rencor contra el jefe. Los primeros desaniman y desmoralizan a su equipo. Los primeros minan la confianza de su equipo. Los primeros debilitan la unión entre el directivo y el equipo. En definitiva, los primeros reducen brutalmente la probabilidad de que el equipo sea más eficiente.

Los segundos logran que su equipo coja aire, apriete los dientes, e insista de nuevo con fuerzas renovadas. Y la insistencia trae experiencia, y la experiencia trae eficiencia.

Tus malos resultados son siempre estupendas oportunidades de mejora. Localiza qué falla y a por ello. Cada fallo es una receta para el éxito. Está en ti aprovecharlos.

 

Una frase que te ayudará a recordar la esencia

La frase a continuación resume a la perfección buena parte de las ideas anteriores. Esta frase me la enseñó el trader Vicens Castellano y la considero una cita maestra. De hecho, forma parte del material formativo de Traders International (¡espero que no le moleste que la publique aquí!) y realmente creo que es de los consejos más valiosos que podrá recibir jamás cualquier aprendiz de trader:

“Espero resultados positivos de mis esfuerzos, aceptando que cualquier cosa que logre es un perfecto reflejo de mi estado de desarrollo actual y de lo que necesito aprender a continuación para hacerlo mejor”.

Si estuvieras aprendiendo a especular y tuvieras que pagar 100€ por cada letra de esta frase, habrías hecho una buena inversión. No te quepa duda.

 

Quiero contarte una anécdota

Tengo un amigo en Chicago que lleva metido muchos años en el mundo del trading profesional (como trader, como broker y desde otras facetas).

Hablando con él, me comentó que había operado intensamente intradía en el mercado del crudo durante varios años. Me contó que, aunque al principio le costó adaptarse, durante una larga temporada le fue muy bien.

Sin embargo, a partir de cierto punto, empezó progresivamente a devolverle al mercado todo lo que había ganado en los últimos años.

Finalmente, lo dejó. Según me contó, el mercado se había vuelto imposible porque la proliferación y creciente sofisticación del trading algorítmico estaba volviendo los mercados caóticos, y así no había manera de ganar.

Hoy por hoy, tengo la oportunidad de ver cada día gente a mi alrededor que gana dinero operando el mercado del crudo. Así pues, opino que lo que en realidad le pasó a mi amigo es que la evolución del mercado le pilló despistado, demasiado ocupado, cansado, o incluso desanimado como para adaptarse. Y ojo, te estoy hablando de una persona extraordinariamente eficiente.

Estoy seguro de que mi amigo puede volver a ser un trader ganador, pero por desgracia, él ya no está firmemente convencido de ello.

Estoy deseando ver tus comentarios a este artículo. Deseo de verdad que te haya servido de ayuda y que te reafirme en tu versión más eficiente de ti mismo como trader. Sé tan amable de difundir este artículo en las redes sociales, pinchando en los botones de más abajo.

¡Cuento contigo! 😀