trading inteligencia financiera

El tema de hoy está un poco al margen de lo que suelo tratar en esta web de trading. No obstante, su conexión con un trading eficiente y rentable es palpable y estoy seguro de que lo verás con otros ojos enseguida:

La inteligencia financiera pasa por cuestionarnos nuestras creencias y prepararnos para recibir.

Y no es fácil.

En mi propia experiencia me he dado cuenta de que, para avanzar y mejorar, no todo es cuestión de técnica.

No basta con saber cómo analizar un gráfico, cómo plantear correctamente una operación o con saber realizar los cálculos de gestión de capital. Hay más.

También tienes que conocerte a ti mismo y lograr encontrar cómo te estás haciendo a ti mismo sabotaje. Tienes que descubrir dónde te estás esperando a ti mismo, casi para llevarte a perder.

Pues justo cómo resolver esto es de lo que quiero hablarte:

 

La jaula invisible

Cuando uno no conoce los límites que se pone a sí mismo y sus propios bloqueos los va a experimentar sin entenderlos.

Y los va a experimentar en forma de malas decisiones, de impulsos seguidos en el momento incorrecto y de no escuchar ni atender intuiciones (llámalas percepciones inconscientes, si prefieres) que eran correctas.

A mí no me pasa eso.

¿Seguro que no?

Me gustaría que hicieras un pequeño repaso de tus últimas pérdidas u operaciones fallidas que has tenido y te plantees:

¿Todas se deben a una falta de formación, a un insuficiente conocimiento sobre el funcionamiento de los mercados? ¿Seguro?

¿Puedes decir que todas estas pérdidas son “genuinas”, debidas a errores técnicos?

¿O han sido errores que puedas tildar de aleatorios o azarosos?

Mira si hay algo que resuena con esto que te estoy contando.

 

Qué ocurre cuando no te conoces a ti mismo

 

Primero, desde la teoría, en términos generales y a nivel abstracto:

Las decisiones que tomamos conscientemente son un porcentaje ínfimo del total.

Y las decisiones que tomamos de manera automática (¡incluso aquellas que ni siquiera somos conscientes de que están teniendo lugar!) surgen y son íntegramente gestionadas por tu parte inconsciente.

¿Qué hay en tu parte inconsciente?

Hay formas de entender el mundo, patrones aprendidos que no cuestionas.

Y no los cuestionas porque has asumido que así es como es el mundo; cuando en realidad es tan solo la manera en la que tú ves el mundo.

Visualízalo si quieres como unas reglas del juego dentro de las cuales te mueves, o como una serie de limitacionesórdenes y pautas que, aún siendo puramente subjetivas y personales, tú las vives como principios que rigen la realidad para todo el mundo.

Esto es lo que lleva a que cada uno tengamos caminos distintos y nos comportemos de maneras distintas ante situaciones prácticamente idénticas.

Por ejemplo, ante una determinada situación, una persona puede ver una amenaza ante la cual tiene que protegerse. Otra persona puede estar viendo un reto ante el que debe probar su propia capacidad. Una tercera podría estar ante una estupenda oportunidad. Y una cuarta podría ignorar completamente el suceso sin darle ningún tipo de valor.

Mismas condiciones, diferentes percepciones, diferentes reacciones.

 

Segundo, desde mi propia experiencia personal:

He comprobado la existencia de estos límites imaginarios y su efecto en ámbitos tan dispares como las relaciones personales, la productividad y eficiencia en el trabajo y, por supuesto, mi relación con el dinero (y esto se extiende a mi desempeño en trading).

Aviso: Si estás pensando que te voy a hablar de la ley de la atracción, puedes quedarte tranquilo. No me voy a poner místico. Esto va de revisar las propias creencias y cómo éstas derivan en unos límites a la hora de actuar. Nada más que eso.

Déjame que te dé un par de ejemplos:

El más sencillo, obvio, pero también el más fácil de mantener sin ser consciente de ello es el de la identificación del dinero con una calidad moral inferior.

“Los ricos son mezquinos y ruines”

“Si está forrado algo malo habrá hecho para conseguirlo”

“A las grandes personas de honor el dinero no les importa o no les resulta prioritario”

Esto, cuando menos, tiene que sonarte familiar.

Quizás te suene a chiste (por absurdo) o quizás te veas fuertemente influido por esta forma de pensar. No sé cuál es tu punto.

En cualquier caso, estarás de acuerdo conmigo, que estas ideas nos rodean. Las tenemos hasta en la sopa.

E, igualmente, estarás de acuerdo conmigo en que si tienes incrustada en tu interior la idea de que los ricos son mala gente, es imposible que avances con libertad (y con fluidez, y con rumbo, y con velocidad) hacia la riqueza. Es imposible. Porque tienes al enemigo en casa.

Otra variante, parecida, pero no exactamente igual es la de que el dinero tiene el poder de pervertirte.

No voy a entrar mucho a discutir lo absurdo de este temor. Si eres un gilipollas integral, lo único que va a hacer el dinero es darte libertad para que puedas expresarte más intensamente como tal (y hacer gilipolleces de mayor calibre). Del mismo modo, si eres una buena persona (todos queremos serlo), el dinero te dará cancha para que tus buenas acciones tengan mayor alcance y potencia.

Así pues, más allá de lo real o falsa que esta afirmación sea, su mera presencia te mete en un círculo venenoso para ti:

El dinero tiene el poder de pervertirme. Por lo tanto, lo quiero, pero no me atrevo a tenerlo. Eso te frena, sin que te des cuenta siquiera.

No hace falta decir que, con lo exigente que resulta, si no estas totalmente liberado, no puedes tener un trading de éxito.

Otro ejemplo real y frecuente, pero poco conocido es la restricción invisible de la fidelidad a la clase social a la que pertenece tu familia:

Cuando ganas más dinero que tu padre (por ejemplo) se genera un conflicto inconsciente. Aparece una percepción de traición.

Aunque no sea cierto o aunque no tenga sentido ni siquiera considerarlo, es fácil que interpretes que estás infravalorando a tu padre.

Y este fenómeno se da (en tu cabeza) mucho antes de que el propio hecho suceda, lo que tiende a impedirte que suceda.

Superas en renta a tu familia, o a tus amigos, a la clase social a la que perteneces. Aparentemente, esto no tiene nada malo. Pero hay una lealtad que si no sabes que tienes incrustada en tus supuestas verdades internas, ni siquiera vas a poder reconocer que te está dificultando avanzar por más que te esfuerces.

Lo creas o no, pensamientos inconscientes como estos son los que guían y controlan tus elecciones automáticas, antes incluso de que sepas que estás tomando decisiones.

 

Cómo salir de la jaula

Si quieres tomar el control ampliando tus límites y directamente liberándote de ciertas creencias limitantes, tienes que saber que se trata de un proceso de dos fases:

 

1.- Identificar qué es lo que no está bien

¿Cómo detectar esas creencias limitantes?

Cualquier conflicto que dispara una señal emocional (“me da rabia”, “me frustra”, “me cabrea”) que aparece en tu vida es una bandera roja que te muestra que probablemente ahí tienes una creencia limitante que necesitas trabajar dentro de ti.

Por “trabajar” me refiero a mirar sin juicios, destriparla, desgranarla, comprenderla, entender cómo te afecta y, poco a poco, dejarla atrás (superarla).

No es necesario que ahora te pongas a pensar en ello, a repasar tu vida y tu yo interior. Basta con que estés alerta para la próxima. Te acostumbrarás a detectar estos momentos:

Atento a la próxima vez que notes esto:

a.- Hay algo que me molesta. Primera señal. Probabilidad de que haya una creencia limitante: No despreciable

b.- Es recurrente. Segunda señal. Probabilidad de que haya una creencia limitante: Alta

Por ejemplo:

  • “En cuanto paso de los X euros, pierdo”.
  • “En cuanto gano tres operaciones seguidas, me viene una mala”.
  • “Siempre surge algo que me contrarresta lo ganado, lo que sea que haya mejorado”.

 

2.- Hazte preguntas

Cuestiona las cosas que has dado por sentadas y por absolutas en tu vida:

  • ¿Qué harías con nueve ceros en tu cuenta?
  • ¿Qué pensarías de ti mismo si estuvieras en esa situación?
  • ¿Para ti, cuánto es mucho dinero?

(Esta pregunta te dará una pista de dónde te pones tu el techo).

  • ¿Y por qué esa cantidad y no otra es “mucho dinero”?
  • ¿Por qué está ahí el techo? (¿Quién lo pone y en base a qué?)
  • ¿Qué tengo o dejo de tener yo para poder llegar a esa situación (de tener “mucho dinero”)? (Qué me sobra y/o qué me falta)

Vamos con una vuelta de tuerca más:

  • ¿Eso que te sobra/falta es real? ¿Es inmutable? ¿Puedes decir al 100% que eso es verdad?

¿Seguro que sí? Date tres evidencias, tres hechos objetivos.

Confirma al 100% que es verdad. No me vengas con intangibles (“Yo soy así”, “Es que mi forma de actuar…”)

Hechos. Evidencias.

Y, por cierto, “Porque sí” no es una respuesta.

(Y “Porque no“, evidentemente tampoco).

 

Encuentra la raíz

Una buena alternativa (a mí personalmente me funciona muy bien) es la de ¿Y por qué?

Ahora mismo, mi hija pequeña, Zoe, con dos años y poco está en esa fase de preguntar Por qué ad infinitum.

(No sé cuál era la pregunta inicial, pero sí recuerdo acabar explicándole la naturaleza mecánica de las ondas sonoras. Así que te aseguro que llegas al meollo si insistes lo suficiente).

Se trata de hacer lo mismo:

Empieza por ejemplo, con la excelente pregunta ¿Yo, qué quiero?

A partir de ahí, sigue por un ¿Por qué?

Y luego por otro “¿Por qué?

Y luego otro, y otro más y otro más.

Con esta cadena de porqués acabas llegando a la raíz del problema (que en este caso es “¿Yo, qué quiero?“)

Esto mismo puedes aplicarlo cuando veas una fricción (que detectas en forma de señal emocional), cuando te topes con ese algo que te molesta, y más aun si es recurrente.

Dale vueltas (y date permiso para darle vueltas) y llegarás a la raíz de esa fricción.

 

Hay mucho más que esto

De todo esto que te he contado, ten en cuenta dos aspectos:

 

1.- Esto sólo es una visión superficial de un tema extremadamente complejo

Siendo cada persona única y cada caso único, esto son solo pinceladas.

Este trabajo es algo que yo estoy haciendo actualmente y me está descubriendo numerosos aspectos de mi manera de comportarme y me está ayudando a romper cadenas, a ser más libre (¡y lo que me falta!)

 

2.- Este artículo está escrito a medias entre Lola y yo

A mí me habría sido imposible explicar con esta claridad y escribir con esta fluidez si Lola no hubiera estructurado cada apartado y organizado las claves de cada punto. Ella tiene estos temas más que claros.

Resulta que, entre otras cosas (que ya te contaré algún día), Lola es coach.

No solo le apasiona el tema de la mejora personal, sino que se le da muy bien hacer preguntas y plantear posibilidades que te dejan un par de semanas pensando (y de las que siempre te llevas algo).

Si quieres localizar y disolver tus creencias limitantes (tenemos infinitas, pero algunas molestan más que otras) hay gente muy profesional que te puede ayudar a hacerte buenas preguntas sin que tengas que desdoblarte (y agotarte) tú asumiendo ambos roles.

Cada persona tiene su proceso, su forma de enfocarlo. Cada uno tiene que encontrar su propia vía de avanzar. Yo tengo la mía y tú la tuya.

De todas formas, en el momento que descubres que tienes un bloqueo, si tienes las ganas suficientes, acabarás por encontrar los medios para ir desgranándolo y deshaciéndolo.

Yo solo quiero decirte que no eres tan libre como crees.

Vale la pena dedicarle un poco de atención.

 

TL;DR

(¿No sabes lo que significa TL;DR? Too long; didn’t readPasé de leerlo, que es un tocho)

No importa cuánto análisis técnico sepas si, a la hora de ir a recoger los beneficios, te saboteas sin entender por qué y, extrañamente, tu curva de resultados no acaba de despegar.

Atento a lo que te molesta, especialmente si se repite, y pregúntate por qué te molesta para descubrir que el problema lo tienes por pensar de cierta forma; cierta forma que seguramente sea aprendida y posiblemente falsa, además; pero que, por desgracia, te impide alcanzar lo que deseas.

 

Una cosa más

Soy consciente de que este tema no aparece en los libros de trading.

Pero, precisamente por eso quise hablar de esto aquí.

Que no aparezca en los libros no quiere decir que no sea importante. Es más, una estructura mental incompatible con el éxito financiero multiplica por cero todos tus esfuerzos.

Y, lo peor, lo hace sin que entiendas por qué, sin que se te ocurra pensar que tanto la causa como la solución puedan estar en ti, pero no directamente en tu trading.

Hasta ahora, claro.

Retuitea y comenta. Podemos hablar mucho de este tema. Yo te espero (¡Y Lola también!)

 

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