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maestro en trading profesional

Algunos dicen que para conseguir ser un experto o maestro en algo, se necesitan 10.000 horas de práctica. Pero, ¿es esto aplicable al mundo del trading? ¿Puedes convertirte en un maestro de las inversiones si practicas lo suficiente?

Pues depende de varias cuestiones, pero quiero centrarme en una de ellas: El factor psicológico.

Y para ello te traigo un fantástico artículo que ha escrito nuestro compañero y amigo David de la O, en nuestra comunidad privada de traders.

 

Nota: Este artículo está basado en fragmentos del libro “Mastery” de George Leonard, que David ha traducido y adaptado al mundo del trading.

 

El camino a la maestría en trading

Hace unos días hablaba con un buen amigo, trader también, que se halla pasando por una etapa en la que sus resultados no encuentran reflejo en el gran esfuerzo y dedicación que ha vertido en la actividad que tanto le/nos enamora: El trading.

Sin saber aún, pues se trata de algo muy personal, si esta etapa significará para mi amigo el abandono definitivo o solo un receso para resetear, enfocamos la cuestión, cervezas mediante, desde dos perspectivas:

Una en la que se hace necesario interiorizar que realmente al mercado no le importa lo más mínimo tus esfuerzos, horas de pantalla, si has dejado de pasar tiempo con tus hijos, pareja o amigos para dedicárselo al trading, si crees que mereces más, si haces la cosas bien y pierdes, etc. El mercado no es un ente que tenga consideración.

Y la otra, respecto a lo largo y arduo que es el viaje a la maestría.

De la primera cuestión ya hablaré en otro momento, pues se trata de un enfoque no muy manido y que seguramente sea de bastante utilidad en esta nuestra profesión.

Pero en esta ocasión quería compartir algunas reflexiones sobre el camino que tenemos por delante, independientemente del nivel de aprendizaje en que se encuentre cada cual.

El camino a la maestría.

No sea que te hagas la falsa ilusión de que será un camino de rosas (sé que no 😉)… Como se suele decir, empiezas en “cero” (novato) y aspiras a “uno” (consistencia). El “uno” parece cercano, pero entre “cero” y “uno” hay “infinito”.

En tus primeros años de vida aprendes nuevas habilidades, movimientos coordinados, lenguajes, automatismos, a metapensar…

Empezaste con algo difícil que se te hizo fácil y agradable a través del aprendizaje y la práctica. Y si pudiste hacer todo esto, seguramente puedas aprender a interpretar a Beethoven, a pilotar un avión o a ser un trader rentable. Lo que ocurre es que la sociedad actual consigue que nos descarriemos con sus ardiles y promesas de lo inmediato. El mundo moderno, en realidad, puede ser visto como una prodigiosa conspiración en contra de lo virtuoso.

El sistema de recompensa de nuestro cerebro, hiperestimulado, nos dificulta el poder abrir el foco para ver lo realmente importante: La maestría en un área (concepto de difícil definición), no es una meta o destino, sino más bien un proceso; un proceso largo.

Normalmente, la maestría es un término reservado solo para aquellos que nacen con habilidades excepcionales, otorgando, así, un aura casi mística. También para aquellos suficientemente afortunados de tener un comienzo temprano.

Esto también sirve de excusa, a veces en forma de autoengaño, y otras de autoconfirmación, para los que realmente no están dispuestos a asumir el esfuerzo que conlleva, normalmente desconocido, en contraposición a los éxitos públicos (el ejemplo típico del deportista de élite), asegurando que, sin una predisposición genética, es imposible alcanzar ciertas cotas de desempeño. Quizá estén en lo correcto, generalizando, al menos hasta cierto punto, pero, en nuestro caso, no creo que sea así. De esto, de self-handicapping, es de algo de lo que también me gustaría hablar en otro post, pues es tremendamente cotidiano entre novatos del trading y seguramente ni sea uno consciente de ello.

 

¿Crees que para ser un maestro del trading debes ser una persona “inteligente”?

Lo que llamamos “inteligencia”, es un concepto un tanto abstracto (al menos para mí).

Howard Gardner (U. Harvard y escuela de medicina U. Boston) identificó siete de esas formas de inteligencia:

  • Lingüística
  • Musical
  • Lógica/matemática
  • Espacial
  • Kinésica
  • Interpersonal
  • Intrapersonal.

Yo añadiría la inteligencia emocional, pero ese es otro tema.

Quizá destaquemos por predisposición genética -o por lo que sea- en alguna o varias de ellas. Sin embargo, cada uno de nosotros viene equipado con las suficientes habilidades básicas en todos los ámbitos como para poder alcanzar ese aparentemente misterioso estado al que llamamos maestría en alguna forma de pensamiento y expresión, en alguna empresa interpersonal o empresarial, en algún arte, deporte u oficio…

O en el trading.

El camino a la maestría puede iniciarse en cuanto te decidas a aprender cualquier nueva habilidad. Hasta aquí bien.

Pero deberías interiorizar desde ya que el aprendizaje de cada nueva habilidad y sub-habilidad (del trading, que es lo que nos interesa) pasará por diferentes etapas no lineales o mesetas, como las llama George Leonard en su libro “Mastery” (en el que está basado este escrito).

Es más, cada meseta es imprescindible, pues en ella es donde se consigue, con la práctica, automatizar los procesos hasta alcanzar el punto de competencia inconsciente (según las fases del modelo de aprendizaje adulto, a saber: incompetencia inconsciente, incompetencia consciente, competencia consciente y competencia inconsciente).

A ese desempeño al nivel de competencia inconsciente es a lo que podríamos llamar maestría.

No hay manera de evitarlo. Aprender cualquier nueva habilidad implica breves incrementos de progreso, cada uno de los cuales es seguido por un ligero descenso a una meseta algo más alta, en la mayoría de los casos, de la que precedió.

curva de la maestría trading

 

¿Cómo y cuándo se alcanza la maestría en trading?

La curva de la imagen anterior está necesariamente idealizada. En la experiencia real de aprendizaje, el progreso es menos regular, los trazos ascendentes varían, las mesetas tienen sus propias depresiones y elevaciones por el camino. Pero el progreso general es casi siempre el mismo. Al tomar el camino de la maestría, hay que practicar diligentemente, tratando de perfeccionar tus habilidades, para alcanzar nuevos niveles de competencia.

Pero mientras haces esto –y este es el inexorable hecho del viaje- también tienes que estar dispuesto a pasar la mayor parte de tu tiempo en una meseta, a seguir practicando, incluso cuando pareces no estar llegando a ninguna parte.

El aprendizaje generalmente ocurre en estas etapas.

Una etapa termina cuando el “sistema redundante” (Karl Pribram, profesor de neurociencia y pionero de la investigación del cerebro en la universidad de Stanford lo explica, en términos hipotéticos, como un sistema que opera en un nivel más profundo que el pensamiento consciente) ha sido programado para la nueva tarea y los sistemas cognitivos y de esfuerzo se han retirado.

Esto significa que puedes desarrollar cierta tarea sin hacer el esfuerzo especial de pensar en las partes que la componen. En este punto, hay un significativo avance del aprendizaje en dirección a la maestría.

Entonces, ¿cómo alcanzamos la susodicha maestría?

Sencillo (y no tanto): Practica diligentemente, pero practica principalmente por la razón de la propia práctica. En lugar de sentirte frustrado mientras estás en las mesetas, aprende a apreciarlas y a disfrutar de ellas. Necesitas esas mesetas. Créeme si te digo que quieres estar en esas mesetas. Ojalá mi amigo trader tome consciencia de ello antes de que sea tarde.

Como él, es casi seguro que por el camino a la consistencia te encuentres en fases en que no logras ver los resultados y acabes dudando del método, de la escuela, de tu tutor, del mercado en general, incluso de ti mismo.

Casi todos hemos pasado por ahí. Tendrás que tomar una decisión.

Te verás tentado a dejar el trading y buscar otro quehacer. O puedes intentar un nuevo curso de trading, añadir nuevos indicadores y conceptos a tu sistema de trading, practicar día y noche sin descanso…

O, por supuesto, también puedes hacer lo que te sugiero y permanecer en la meseta que te toque, en el largo camino de la maestría y durante el tiempo necesario.

Tu camino es tuyo, y no importa cuanto tardes, la consistencia y la maestría estarán ahí esperándote.

¿Cuál será tu elección?

Te espero en los comentarios 😉