Más del 70% del cobalto del mundo se extrajo en la República Democrática del Congo en 2019 y, junto a China, controlan la producción de litio y cobalto a nivel mundial. ¿Sabías que esto puede peligrar la transformación mundial hacia las energías renovables? Te explico por qué la crisis del cobalto puede convertirse en un grave problema 👇

 

¿Para qué se usa el cobalto?

Con la crisis climática que vivimos desde ya hace unos cuantos años (la misma que Trump y otros muchos personajes de altos cargos negaron), se liberan cantidades ingentes de C02.

Entre las industrias más contaminantes encontramos las cárnicas, automovilísticas o, incluso, el sector moda, que es de los más contaminantes hoy en día.  Ante esta tragedia, se empezó a promover el uso de energías renovables que sustituyen el uso de combustibles fósiles, por ejemplo, las turbinas para la energía eólica o los coches eléctricos.

Lo que no nos cuentan es que la producción de todos estos materiales se sustenta a base a unos pocos minerales: el cobre, el litio, el níquel, el cobalto y elementos de tierras raras. La extracción de estos minerales está focalizado en un grupo muy pequeño de países, y adivina de cuáles se trata, ¡bingo!  República Democrática del Congo es uno de ellos, este país controla más del 70% de la producción del cobalto, material indispensable para la producción de las baterías que llevan los coches eléctricos.

 

¿Por qué estos metales son clave para combatir la crisis climática?

Estos minerales son esenciales para luchar contra el cambio climático. Un automóvil eléctrico promedio requiere seis veces más minerales que uno convencional, según la AIE (Agencia Internacional de Energía). El litio, el níquel, el cobalto, el manganeso y el grafito son fundamentales para las baterías. Las redes eléctricas necesitan grandes cantidades de cobre y aluminio. Además, los elementos de tierras raras se usan en los imanes que se necesitan para que funcionen las turbinas eólicas.

 

¿Qué es la crisis del cobalto?

A principios del mes de mayo la República Democrática del Congo confirmó que iba a paralizar la exportación de varios de los recursos que se extraen de sus tierras (entre ellos el cobalto). Como en el trading, cuanto menos diversifiquemos, mayor será el riesgo. Si el Congo cae, caemos todos.

El acceso limitado a los yacimientos minerales es el gran factor de riesgo. Tres países controlan más del 75% de la producción mundial de litio, cobalto y elementos de tierras raras. La República Democrática del Congo fue responsable del 70% de la producción de cobalto en 2019. China, por su parte, produjo el 60% de los elementos de tierras raras y refinó del 50% al 70% de litio y cobalto, y casi el 90% de los elementos de tierras raras. Australia es el otro actor poderoso.

En el pasado, empresas dedicadas a la minería han respondido a la mayor demanda aumentando su inversión en nuevos proyectos. Sin embargo, se necesitan en promedio 16 años desde el descubrimiento de un yacimiento para que una mina comience a producir, según la AIE.

Por desgracia, esta no es la única crisis de materiales y recursos a la que muchas empresas y usuarios tienen que hacerle frente. Una situación que está afectando a empresas de diferentes sectores. Todo ello sumado a una crisis sanitaria reciente como ha sido la del covid-19 con sus consecuencias.

 

¿Cómo afecta esto al sector automovilístico?

Las ventas de vehículos eléctricos están aumentando y las fábricas trabajan a toda máquina para producir la mayor cantidad de baterías posible. Se pronostica que la producción mundial de vehículos eléctricos superará los cuatro millones de automóviles a nivel mundial este año, aumentando a 12 millones en 2025. Sin embargo, varios fabricantes de coches eléctricos han tenido que reducir el ritmo de la producción, no sólo por la disminución de la demanda de coches durante “la era del coronavirus”, si no también por la cuestión de la extracción de las materias primas.

Además de los obstáculos habituales de abastecimiento y extracción de depósitos; los ingredientes clave para las baterías de vehículos eléctricos se enfrentan a problemas geopolíticos, como son guerras comerciales, protestas locales y plantean problemas de derechos humanos y ambientales. Eso causará una “escasez estructural”, dice Andrew Leyland, jefe de asesoría estratégica de Benchmark Mineral Intelligence, y podría causar estragos en las cadenas de suministro de vehículos eléctricos, justo cuando la industria espera convertirse en la corriente principal.

A diferencia del litio, gran parte del cobalto se encuentra en un único lugar: la República Democrática del Congo. El cobalto también es uno de los metales más caros con un coste de entre 30.000 € y 32.000 € por tonelada, y es posible que sencillamente no haya suficiente suministro para todo. Una investigación del MIT sugiere que no hay suficiente capacidad para extraer y procesar el material para satisfacer la actual demanda. La investigación sugiere que esta podría llegar a 430.000 toneladas en la próxima década, que es 1.6 veces la capacidad actual.

 


 

¿Es el momento de las baterías libres de cobalto?

Esta crisis puede ser una oportunidad para los fabricantes que han apostado por las tecnologías libres de cobalto. Sistemas con una menor densidad energética, pero que han ido evolucionando en los últimos años hasta lograr cifras que las convierten en una alternativa viable. Por ejemplo, en la actualidad las celdas que Panasonic fabrica para Tesla logran una densidad de 260 Wh/kg (cantidad de energía almacenada por unidad de peso). Todo en una química con un 80% de níquel, 10% de cobalto y 10% aluminio. Una dependencia del cobalto que se ha reducido en los últimos años.

La empresa china Guoxuan, participada entre otros por el Grupo Volkswagen, ha confirmado que ya trabajan en el inicio de la producción de sus nuevas baterías LFP cuyo objetivo es llegar a los 260 Wh/kg en 2022. Si tenemos en cuenta que habitualmente las cifras que nos indican es en celda, luego hay que contar con las pérdidas al meterlas en el pack, esto nos indicaría que en dos años las baterías de litio-ferrofosfato podrían alcanzar unas cifras similares a las de litio actuales más punteras, en torno a los 220 Wh/kg.

Sin duda un punto de inflexión para lograr unas baterías más sostenibles, que podrán ser producidas íntegramente en Europa, e incluso más fáciles de reciclar, lo que aumentará su sostenibilidad en un momento donde la demanda de recursos para realizar la transformación de nuestra movilidad está aumentando de forma importante.

 

Empresas que se benefician del uso del cobalto

Este cambio hacia baterías con un porcentaje menor de cobalto pueden beneficiar a determinadas empresas que estén centradas en la producción de automóviles eléctricos. A continuación te presento una serie de empresas a las que hay que tener un ojo echado:

  • Tesla: Es el líder indiscutible en fabricación y desarrollo de vehículos eléctricos. Ha marcado los hitos para la movilidad eléctrica desde su primera apertura en 2003. Actualmente, la compañía representa el 12% de todas las ventas de vehículos eléctricos enchufables del mundo, generando unos ingresos en 2018 de casi 20 millones de euros.
  • BAIC: BAIC Motor es una empresa estatal china. La compañía lleva fabricando SUVs, vehículos comerciales, agrícolas y militares bajo el paraguas del Grupo BAIC desde 2010. También ha trabajado con la tecnología de Nissan y Mercedes para desarrollar su línea actual de vehículos.
  • BMW: BMW i es una filial de BMW fundada en 2011 después de que el fabricante de automóviles anunciara el desarrollo de sus series i3 e i8 en 2009. A partir de noviembre de 2016, BMW i ha lanzado cuatro modelos que comparten tecnología con la línea automotriz de BMW para garantizar la fiabilidad y la continuidad del fabricante del vehículo.
  • Volkswagen: El fabricante de automóviles alemán que creó el Escarabajo (VW Beetle) ha producido una variante eléctrica de otro de sus modelos más exitosos, el VW Golf. En 2016, la compañía anunció su intención de expandir su línea de vehículos a 30 modelos eléctricos para satisfacer la demanda esperada que iban a traer las nuevas regulaciones en ciudades y países y los incentivos financieros que se iban a lanzar. Volkswagen desarrolla su tecnología de batería en el Centro de Excelencia para Celdas de Batería en Salzgitter, Alemania, con un equipo de 300 científicos.