
Si estás buscando opiniones reales sobre las cuentas de fondeo, este artículo no nace de una comparativa ni de teoría. Nace de años de experiencia, errores propios y muchas horas enfrentándome a desafíos cuando todavía casi nadie hablaba de ellos.
Aquí no vas a encontrar promesas de dinero fácil ni el típico discurso de “aprueba tu cuenta en 7 días”. Vas a leer cómo ha sido mi experiencia real con las cuentas de fondeo: qué hice mal al principio, qué aprendí a base de golpes y qué cambió por completo mi forma de operar.
Las cuentas fondeadas pueden ser una herramienta potente, pero no son un atajo. Y cuanto antes entiendas esto, menos dinero y frustración te vas a ahorrar.
Importante: este artículo no pretende convencerte de usar cuentas de fondeo, sino ayudarte a entender si encajan o no contigo y en qué condiciones tienen sentido.
1️⃣ Cómo empezó mi experiencia con las cuentas de fondeo (cuando casi nadie hablaba de ellas)
Mi experiencia con las cuentas de fondeo no empezó ayer ni cuando se pusieron de moda en redes sociales. Empezó alrededor de 2017–2018, cuando los desafíos y las evaluaciones eran algo bastante desconocido para la mayoría de traders retail.
En aquella época operaba principalmente Forex, y mi forma de hacerlo era muy distinta a la actual. Usaba estrategias cargadas de indicadores, sobre todo osciladores de sobrecompra y sobreventa, con un enfoque muy claro: anticipar giros y cazar tendencias en zonas que yo consideraba “buenas”.
La primera empresa de fondeo con la que hice un desafío es, curiosamente, una que hoy está en el top 3 del sector. Ha evolucionado mucho desde entonces, pero en aquel momento las reglas eran bastante más duras:
- Plazos muy ajustados para completar el objetivo.
- Número mínimo de días operados obligatorio.
- Una gestión de riesgo extremadamente estricta.
Al principio todo parecía ir bien. Algunas operaciones salían, la confianza crecía y tenía la sensación de que aquello podía funcionar. Hasta que llegó el punto de inflexión.
El par fue USD/JPY. El precio venía con un movimiento fuerte al alza y yo estaba convencido de que tenía que corregir. Empecé a buscar cortos en zonas de resistencia.
El precio caía un poco… y volvía a romper máximos. Caía de nuevo… y volvía a subir con más fuerza. Y yo seguía ahí, insistiendo.
Semana tras semana, obsesionado con esa idea. Convencido de que “ya no podía subir más”. No era solo una operación: era una narrativa que se me había metido en la cabeza.
💡 Primer aprendizaje real: ese desafío no lo perdí por una mala entrada puntual, lo perdí por insistir cuando el mercado no me daba la razón.
Ahí entendí una de las lecciones más duras (y más valiosas) de todo este camino:
La estrategia importa, sí. Pero la gestión del riesgo y la gestión mental importan mucho más.
Da igual lo convencido que estés. Da igual lo lógico que te parezca el escenario. Si el mercado no te da la razón y tú no sabes soltar… el mercado te pasa por encima.
Hay una frase de John Maynard Keynes que encaja a la perfección con lo que aprendí en ese momento:
“El mercado puede permanecer irracional más tiempo del que usted puede permanecer solvente.”
Ese fue mi primer choque real con lo que significan de verdad las cuentas de fondeo. Y también el inicio de un cambio profundo en mi forma de entender el trading.
2️⃣ Mi primera estrategia… y dónde cojeaba de verdad
Antes incluso de hablar de estrategia como tal, hubo algo que influyó mucho en mi decisión de probar las cuentas de fondeo: el proceso.
Para alguien que venía de operar con capital pequeño, la idea era tremendamente atractiva. Si ya tenías algo que, al menos sobre el papel, parecía rentable… ¿por qué no intentar acelerar el crecimiento?
Pagar un examen, hacerlo bien y acceder a un capital mucho mayor parecía infinitamente más viable que intentar convertir una cuenta personal de 1.000 € en 5.000 €. Ese pensamiento es muy común en traders que empiezan, y hoy lo sigo viendo a diario en alumnos y lectores.
Problema: cuando todavía no entiendes bien la estadística, la gestión del riesgo ni los distintos contextos de mercado, acceder a más capital no soluciona nada. Normalmente amplifica los errores.
Con el tiempo entendí que mi primera estrategia tenía dos grandes puntos débiles que, en una cuenta fondeada, se pagan muy caros:
- Una gestión del riesgo insuficiente.
- Una clara obsesión por operar contra tendencia.
Ese tipo de operativa puede funcionar en determinados contextos, sobre todo en mercados laterales. En Forex estamos acostumbrados a ver movimientos erráticos, barridas de stops y bandazos constantes, casi como una pelota de ping-pong.
El problema aparece cuando un par entra en tendencia real y sostenida.
Cuando hay decisiones de tipos de interés, datos macro fuertes o eventos como las NFP de Estados Unidos, el mercado deja de ser lateral. Ahí el precio arrastra. Y si tu estrategia consiste en intentar frenar un tren que viene a toda velocidad, el desenlace suele ser siempre el mismo.
💡 Realidad: operar contra tendencia sin una gestión de riesgo impecable no es valentía ni experiencia. Es una bomba de relojería.
No llegué a perder la cuenta de forma directa ni a incumplir las reglas de golpe. Pero quedé muy tocado. Psicológicamente, emocionalmente y también a nivel de métricas.
Iba justo de margen para cumplir los plazos, para respetar los límites de pérdida y con la sensación constante de estar caminando por una cuerda floja. Y ahí aparece uno de los peores enemigos del trader:
“¿Y si mi estrategia no funciona?”
Cuando ese pensamiento entra en tu cabeza, empieza un bucle peligroso: dudas, ajustes impulsivos, miedo a equivocarte otra vez y una presión constante por “arreglarlo todo” rápido. Porque el reloj del desafío no se detiene.
Ahí empecé a entender algo clave: no es que mi estrategia fuera mala en general. Es que no estaba preparada para determinados contextos de mercado, especialmente para movimientos tendenciales fuertes provocados por la economía.
Y eso, en una cuenta de fondeo, se paga muy caro.
📌 Si quieres entender mejor cómo funcionan los distintos modelos, reglas y evaluaciones, aquí tienes nuestra guía completa sobre cuentas fondeadas, explicadas sin humo.
Este punto fue clave para mí. Porque hasta entonces pensaba que el problema estaba en afinar más las entradas, en cambiar algún indicador o en buscar “la estrategia definitiva”.
Y la realidad era otra: el problema estaba en no entender en qué tipo de mercado estaba operando… y en no adaptar mi riesgo a ese contexto.
3️⃣ El parón, la reflexión y la lección más importante
Después de aquella experiencia tardé bastante tiempo en volver a intentar una cuenta de fondeo. Y no fue por miedo, sino por algo mucho más honesto: me di cuenta de que no estaba preparado. Al menos, no para ese tipo de mercado y bajo ese nivel de presión.
Yo seguía operando. Seguía en acciones y ETFs de largo plazo, y ahí sí era rentable. Pero en aquel momento no existían cuentas de fondeo para acciones ni para estrategias de largo plazo. El abanico de opciones era muy limitado: Forex… y poco más.
Me gustaban las divisas, sí, pero mi rendimiento era irregular. Meses muy buenos… y otros en los que volvía prácticamente al punto de partida. Y aquí es donde pasa algo curioso.
Donde mucha gente se habría frustrado, desesperado o directamente habría abandonado, a mí me pasó justo lo contrario.
Mi planteamiento fue muy simple: “Vale, esto así no funciona. Entonces tengo que cambiar algo”.
No lo viví como un fracaso, sino como una señal clara de que necesitaba ajustar varias cosas de raíz:
- Una gestión de riesgo más pequeña.
- Más disciplina.
- Más calma.
- Y mucha menos urgencia por demostrar nada.
Ahí empecé a entender algo fundamental que muchos pasan por alto cuando hablan de cuentas fondeadas:
Las cuentas de fondeo no te ponen a prueba solo por la estrategia, sino por tu capacidad de sobrevivir bajo presión.
Puedes tener una estrategia que, en una cuenta personal, sea rentable. Pero si no eres capaz de aplicar una gestión de riesgo extremadamente disciplinada, no vas a durar. Ni una semana. Ni un mes. Ni un desafío.
Ese fue uno de los grandes cambios de mentalidad. Dejé de preguntarme “¿cuánto puedo ganar?” y empecé a preguntarme:
- ¿Cuánto puedo perder sin perder el control?
- ¿Cuántas operaciones negativas puedo encadenar sin romper las reglas?
- ¿Soy capaz de seguir el sistema incluso cuando no sale?
En una cuenta fondeada, estas preguntas son mucho más importantes que encontrar el setup perfecto.
Lección clave: sobrevivir es el primer objetivo. Ganar viene después.
Este parón fue incómodo, pero necesario. Me permitió dar un paso atrás, observar mis propios errores con frialdad y entender que, si quería volver a enfrentarme a una evaluación, tenía que hacerlo con un enfoque completamente distinto.
No más prisas. No más intentar forzar resultados. No más operar para demostrar nada a nadie.
Y, sobre todo, con una idea muy clara: las cuentas de fondeo no perdonan la improvisación.
Nota importante: no todas las cuentas de fondeo son iguales, ni todas encajan con el mismo tipo de trader.
Antes de elegir una, merece la pena entender bien qué reglas, límites y condiciones tiene cada empresa. Aquí puedes ver una comparativa actualizada de las mejores cuentas de fondeo, explicadas con sus pros y contras reales.
En mi caso, ahora mismo estoy siguiendo de cerca FundedNext, sobre todo por su mayor flexibilidad en las reglas y un enfoque algo más realista del trading, pero como siempre, lo importante no es la empresa en sí, sino que encaje con tu forma de operar.
4️⃣ El giro hacia la acción del precio (cuando todo empezó a encajar)
Años después, antes de volver a enfrentarme a otro desafío, decidí hacer algo distinto: mejorar de verdad mi lectura del mercado.
Con el tiempo me di cuenta de algo que muchos traders de Forex acaban descubriendo: es un mercado muy manipulado. Los bancos centrales barren liquidez, las noticias provocan movimientos violentos y muchas entradas “lógicas” saltan por los aires en segundos.
Pero también empecé a ver otra cosa.
Con el paso del tiempo (y no fue rápido, me costó años) empecé a detectar zonas claras de oferta y demanda que se repetían. Zonas donde el precio reaccionaba de forma consistente. Zonas que no dependían tanto del ruido, sino de la estructura real del mercado.
Y lo más importante: esas zonas me permitían entradas muy precisas, con un beneficio–riesgo alto.
Aquí cambió todo: dejé de pensar en “acertar más” y empecé a centrarme en perder poco cuando me equivoco y ganar más cuando acierto.
Empecé a trabajar con riesgos pequeños por operación: 50 €, 100 €, dependiendo del tamaño de la cuenta y del contexto. Pero con objetivos claros de 3R, 4R, 5R, e incluso 2,5R cuando el escenario lo pedía.
Esa es, en esencia, la base de lo que hago a día de hoy.
Cuando trabajas con un beneficio–riesgo alto, tu cabeza descansa. Sabes que puedes perder varias operaciones seguidas y que no pasa nada. No hay urgencia. No hay ansiedad por recuperar.
Por ejemplo, con una gestión de riesgo del 0,2 % o 0,3 % por operación, necesitaría perder alrededor de 10 operaciones consecutivas para estar en un -2 % de la cuenta. Hoy en día, eso es una barbaridad. Simplemente no ocurre.
💡 Realidad: la mayoría no falla por no saber entrar, falla por arriesgar demasiado.
¿La única pega de este enfoque? Que exige algo que no todo el mundo está dispuesto a aceptar: no sobreoperar y esperar el setup.
Suena sencillo, pero no lo es. Esperar implica aburrirse. Implica dejar pasar días sin operar. Implica aceptar que hoy no toca. Y eso, para muchos traders, es más difícil que apretar el botón.
Sin embargo, esta forma de operar encaja perfectamente con las reglas exigentes de las cuentas de fondeo. Te deja margen, te deja respirar y te permite equivocarte sin que el sistema te expulse a la primera.
Conclusión de esta etapa: cuando la gestión del riesgo es pequeña y el beneficio–riesgo es alto, el trading deja de ser una carrera contrarreloj.
Ahí fue cuando sentí que, por primera vez, estaba construyendo algo sostenible. Algo que no dependía de rachas, ni de suerte, ni de acertar siempre.
Y también cuando entendí que este enfoque no solo es válido para cuentas personales, sino que encaja especialmente bien en el entorno de las cuentas fondeadas, donde sobrevivir es la prioridad número uno.
5️⃣ La presión psicológica en las cuentas fondeadas (de lo que casi nadie habla)
La presión psicológica es uno de los grandes temas olvidados del trading. Se habla mucho de entradas, indicadores y setups… pero muy poco de la cabeza.
Y si el trading ya es difícil de por sí, en las cuentas fondeadas lo es todavía más.
Porque a la presión normal del mercado se le suman varias capas que no siempre se ven desde fuera:
- La presión de conseguir la cuenta.
- La de mantenerla.
- La de generar beneficios mes tras mes.
- Y la de demostrarte a ti mismo que “sí puedes”.
A eso se añaden unas reglas exigentes que no perdonan errores:
- Completar evaluaciones en menos de un mes.
- No perder más de un 3 – 4 % mensual.
- No superar un 2 % de pérdida diaria.
- Conseguir un 8 – 10 % en una fase… y volver a hacerlo en la siguiente.
Esto frustra a muchísimos traders. Pensar “ya casi lo he conseguido… y ahora tengo que volver a empezar” es psicológicamente devastador.
Realidad incómoda: muchos abandonan no porque no sepan operar, sino porque no soportan la presión.
Es cierto que hoy existen más modelos y más empresas de fondeo, con reglas algo más flexibles que antes. Pero hay algo que no cambia:
Todo este proceso, si lo sobrevives, te curte.
Da igual si tu estrategia se basa en acción del precio, soportes y resistencias, manipulación o incluso indicadores. Los traders profesionales comparten algo muy simple:
- Buscan trades de alta probabilidad.
- Repiten el mismo proceso una y otra vez.
- No están todo el día dentro del mercado.
- No entran por ansiedad.
Esperan. Siguen el sistema. Y si hoy no sale, será mañana. Y si mañana no sale, pasado. Y si hoy pierden, mañana habrá otra oportunidad.
Pero lo más importante: no dudan del sistema cada semana. No lo sabotean. No lo cambian en mitad del camino.
Esto (y no otra cosa) es lo que marca la diferencia entre quien sobrevive y quien abandona.
Las cuentas de fondeo, bien entendidas, no son solo un filtro de estrategia. Son un filtro emocional.
Y si no eres capaz de operar con reglas estrictas, sin sobre reaccionar y sin improvisar, el sistema te expulsa. No por mal trader, sino por falta de proceso.
📌 Por eso insistimos tanto en entender bien el modelo antes de empezar. Aquí tienes una guía clara sobre cómo funcionan realmente las cuentas fondeadas y qué implican a nivel mental y operativo.
Conclusiones finales: lo que de verdad importa en las cuentas de fondeo
Si tuviera que resumir todo este camino en una sola palabra, sería esta: preparación.
Las cuentas de fondeo no son un atajo mágico para hacerse rico ni una solución para quien todavía está improvisando. Pero sí pueden ser una herramienta muy potente si se utilizan con cabeza, con método y con la mentalidad adecuada.
Hoy existen evaluaciones desde importes relativamente pequeños, incluso desde unos 39 € en algunos casos. Pero el capital no es lo más importante. Lo importante es el proceso:
- Entender cómo funcionan las reglas.
- Ver cómo reaccionas tú bajo presión.
- Comprobar si eres capaz de seguir un sistema sin sabotearlo.
Clave importante: cuanto mayor es el capital, mayor es la presión. Y muchos traders cometen el error de extrapolarlo a su economía personal, dejando de pensar en porcentajes y empezando a pensar en salarios, gastos y emociones.
Por eso siempre recomiendo empezar pequeño. No por el dinero, sino por el aprendizaje. Una cuenta pequeña te enseña exactamente lo mismo que una grande, pero con menos carga emocional.
Si estás valorando este camino, te recomiendo que antes tengas claro cómo funcionan los distintos modelos, reglas y empresas. Aquí puedes ver nuestra comparativa actualizada de las mejores cuentas de fondeo, explicadas sin promesas irreales.
Mensaje honesto: si no tienes una gestión de riesgo clara, una estrategia definida y la capacidad de seguir reglas estrictas, las cuentas de fondeo no te van a ayudar. Te van a poner delante del espejo.
A día de hoy estoy analizando muy de cerca FundedNext, una de las empresas que más me está convenciendo por varios motivos: mayor flexibilidad en reglas, rapidez en los pagos y un enfoque algo más realista del trading.
Como siempre, no me quedo en la teoría. Abro cuenta, opero y analizo tanto lo bueno como lo malo. En breve publicaré una review en profundidad contando cómo funciona por dentro y cuál está siendo mi experiencia real.
Eso sí, antes de plantearte cualquier evaluación, hay algo todavía más importante: estar preparado de verdad.
Por eso, en la Academia de Trading de Novatos Trading Club trabajamos justo lo que este tipo de cuentas exige: estrategia clara, gestión de riesgo realista y disciplina para seguir un proceso sin improvisar.
Porque al final, de eso va todo esto.
De entender el mercado.
De entenderte a ti mismo.
Y de construir algo sostenible en el tiempo.






Uxío Fraga (Trader y fundador)
Respeto todo lo hablado sobre el tema de las cuentas de fondeo pero todo lo que he visto en artículos y traders que se han evaluado es que ese negocio no es siquiera real. No es cierto administraré fondos de terceros. Y lo más probable es que la mayoría pierda su dinero al evaluarse. Y sólo dos o tres que pasen la prueba, se le dará una cuenta de simulación la cual él creerá que será el dinero entregado a él para administrarlo. Entonces cuando esa persona gane dinero con la cuenta simulada que él creerá que fue dinero real entregado a él. Le pagarán en base a los traders que han perdido su dinero.. en ese sentido, no apruebo el uso de estas cuentas. Por eso no las recomiendo. Tampoco uso stop loss como aprendi con Uxio hace tiempo leyendo sobre que los grandes no lo usan. Así yo tampoco no lo uso y me va muy bien