En otras ocasiones ya hemos hablado de que lo máximo que podemos llegar a lograr en nuestras vidas lo fijamos nosotros mismos. El reto está en superar las barreras mentales para pasar del dicho al hecho.

En este artículo nos centraremos en cómo hacer, ahora que hemos pasado a la acción, para no perder fuelle y abandonar por la mitad. Queremos ser eficaces. Queremos hacer las cosas rápido y bien.

Fundamentalmente, la eficacia se logra utilizando el poder del esfuerzo concentrado. Por ello, nuestras grandes enemigas son la dispersión y la distracción.

Para ser rápidos a la hora de hacer necesitamos tener claro lo que tenemos que resolver. La respuesta a qué hacer es siempre liquidar el objetivo parcial de nuestro proyecto global. Así pues, es importante evitar dispersarse y resolver varias fases de un mismo proyecto a la vez, atendiendo solamente a la meta más inmediata.

Centraremos siempre nuestros esfuerzos en mantener la atención en un foco preciso y no permitir ningún margen a la distracción. Así pues, volcarnos en una tarea única es imprescindible para concentrar el esfuerzo y evitar así la dispersión.

Tendremos, de este modo, dos trabajos que realizar en todo momento: La propia tarea que nos ocupa y mantener la atención sobre esta única tarea.

Seguramente conocerás la sensación de que, en ocasiones, es más difícil mantener la concentración sobre la tarea que tenemos entre manos que la propia tarea en sí. La clave está en reforzar un sistema casi automático en el que, nada más detectar que nos estamos distrayendo, reconducir la atención a nuestra tarea en curso.

Por último, existe una causa frecuente para la pérdida de eficiencia que, llevada al extremo, puede llegar a impedirnos acabar el trabajo: El perfeccionismo.

Contra lo que muchos piensan, el perfeccionismo no es una virtud, pues «lo mejor es tan enemigo de lo bueno como lo es lo malo».

Aprende a distinguir cuando algo merece ser llevado a la perfección y cuando no. Cuando no, acaba rápido, tu tiempo es oro.

Recuerda: Tarea única, atención focalizada, esfuerzo constante de reconducción de la atención a la tarea en curso y evitar el prefeccionismo. Con estas cuatro reglas básicas podremos llevar nuestra eficiencia a límites insospechados.

Si tienes alguna técnica para ser más eficaz ya va siendo hora de que la compartas ¿no crees?

 

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