Este es otro artículo de nuestro experto en análisis fundamental, Antonio Sánchez, autor de ValorContable.com

Bolsa balance

Hoy vamos a aprender a interpretar el balance de situación de una empresa no financiera, por ser el tipo de empresa más común y más fácil de comprender. Tal y como dije en el primer post, que nadie se asuste si no le gusta la contabilidad, solo vamos a aprender a leerlo, no necesitamos ni cinco minutos para hacerlo. Al que ya se lo sepa, le puede venir bien como refresco.

El balance es simplemente un documento separado en dos columnas, en una se indica todo lo que la empresa posee, el Activo, y en la otra como ha financiado ese activo, el Pasivo. En la misma columna del Pasivo se recoge el Patrimonio Neto, que son los recursos propios de la empresa. Todo ellos viene organizado en grupos según su naturaleza, y ordenados de arriba debajo de menor a mayor liquidez. Como una imagen vale más que mil palabras, ahí tenéis una:

Bolsa análisis fundamental

 

¿Qué podemos mirar en el balance?

Con un simple vistazo al balance podemos obtener datos importantes, como que el total del activo vale 55.000€ y que el total de las deudas asciende a 40.000€ y en qué plazo hay que pagar éstas. O podemos también fijarnos en los saldos de las cuentas, que vienen con nombres bastante intuitivos, para saber detalles más concretos. Por ejemplo, si miramos la cuenta “Efectivo y otros medios líquidos equivalentes” que se encuentra en el Activo Corriente, podremos comprobar cuál es la tesorería de la empresa.

Hay miles de ratios para evaluar una empresa, pero os voy a poner aquí los más útiles. Usaré las siglas de cada masa patrimonial para resumir, de tal forma que AC es Activo Corriente y así sucesivamente:

 

–          Fondo de maniobra: diferencia entre el AC y el PC. Indica si con el Activo Corriente (lo que la empresa tiene o planea convertir en efectivo en menos de un año) puede cubrir el Pasivo Corriente (la deuda que la empresa tiene que pagar en menos de un año).

En nuestro caso, el fondo de maniobra sería positivo por valor de 5.000€ (AC – PC = 25.000 – 20.000), con lo que no hay problemas para cubrir la deuda a corto plazo.


–          Ratio de Liquidez General o de solvencia a corto plazo: Dividimos el AC entre el PC, e indica cuántas veces cubrimos con el AC el PC. El nivel aconsejado es siempre superior a 1.

En nuestro caso, éste ratio valdría 1,25 (AC/PC = 25.000/20.000), con lo que podemos cubrir 1,25 veces la deuda a corto plazo con el AC.


–          Ratio de Liquidez de Primer Grado o Acid Test: Igual que el anterior, pero esta vez deducimos del AC el valor de las existencias (los productos para vender). Su nivel aconsejado sigue siendo superior a 1 y es uno de los ratios más usados por su fiabilidad en el cálculo de la liquidez, ya que no tiene en cuenta el valor de las existencias pues estas necesitan venderse primero para transformarse en líquido.

En nuestro caso, imaginando que las existencias fueran 6.000€, el ratio valdría 0,95 (19.000/20.000), lo que significaría que no podríamos cubrir la deuda a corto plazo si no vendiésemos las existencias.


–          Apalancamiento financiero: Dividimos el total del Pasivo entre el total del Activo, indicándonos qué porcentaje del activo se ha financiado con recursos ajenos. Mientras mayor será el apalancamiento, peor, pues significa que la empresa debe endeudarse mucho para poder funcionar. Si fuese superior a la unidad, significaría que la empresa tiene más deudas que activo, lo cual señalaría la inviabilidad de la empresa.

En nuestro ejemplo, el apalancamiento sería del 0’727 (P/A = 40.000 / 55.000), lo que significaría que un 72,7% del activo se ha financiado con recursos ajenos, es decir, con deudas.


–          Endeudamiento total: se divide el total del pasivo entre el patrimonio neto, indicando la relación entre el tamaño de una y otra masa. Su nivel aconsejado es por debajo de 1, lo que significaría que el total de las deudas de la empresa es menor que sus fondos propios, aunque esta situación no la suele presentar casi ninguna empresa.

En nuestro caso, el endeudamiento total sería de 2,67, por lo que el valor de la deuda sería 2,67 veces el de los recursos propios. No hay que alarmarse sin embargo si el resto de los ratios están en buena forma.


Hay que indicar que todos los ratios tienen su cara y su cruz. Por ejemplo, si el ratio de liquidez general nos saliese muy alto, lo cual en teoría sería bueno porque significaría que la empresa tiene mucha liquidez, digamos un 3 o un 4, sería casi más preocupante que nos saliese menor de 1, sobre todo si esta situación se repitiese a lo largo del tiempo. ¿Por qué? Porque significaría que la empresa tiene “recursos ociosos”, es decir, tiene mucho dinero inmovilizado que no está aprovechando, cuando con él podría hacer alguna inversión para ampliar su negocio, por ejemplo.  Lo mismo pasa con todos los ratios: un endeudamiento muy bajo indicaría que la empresa está en una buena situación financiera, pero que no está maximizando su capacidad de endeudarse para crecer.

 

¿Por qué necesitamos mirar el balance?

La mayoría de datos “principales” para hacer un análisis fundamental los podemos encontrar en muchas páginas de prensa económica o en las propias presentaciones de resultados que hacen las compañías, pero los primeros adolecen del fallo de no estar lo suficientemente actualizados o de no saber exactamente cómo ni con qué datos los han calculado, por lo que pueden variar de una página a otra; los segundos, los que presentan las propias empresas, están tan maquillados que cualquier parecido con la realidad es una mera coincidencia.

Como muestra un botón: Duro Felguera tenía una deuda en 2010 de unos 911 millones de euros, y alguna de éstas páginas de información financiera llegaban a afirmar la inconmensurable barbaridad de que tenía una deuda de -323 millones, es decir, no solo no tenía deuda sino que además le debían 323 millones. Todo por un cálculo que usan las empresas para maquillar la deuda, llamándola Deuda Neta.

El objetivo de conocer la deuda de la empresa es vital no solo para conocer su viabilidad, sino también su rentabilidad. Una empresa muy endeudada tendrá que usar grandes recursos para pagar su deuda así como sus intereses, que además serán mayores normalmente mientras más deuda, y por tanto riesgo de insolvencia, presente la empresa.

En la siguiente entrega veremos cómo interpretar la cuenta de resultados de una empresa para conocer de primera mano su rentabilidad.

 

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