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Concepto simple: No es lo mismo un mal resultado que una mala operación.

No te voy a contar ahora los preliminares de esta entrada, porque ya los planteé aquí en su día. El contexto histórico aquí no importa gran cosa.

La idea que te quiero transmitir no precisa análisis técnico, es mucho más sencilla (y difícil de aplicar) que todo eso.

Antes de nada, mira el gráfico:

Invertir en Gamesa

 

Esta foto corresponde a mi escaramuza en Gamesa.

Cuando el valor iba más o menos por 1.9, decidí que sería una buena oportunidad, si el valor corregía su estado de sobrecompra. Suponía que esto lo haría cayendo, aproximadamente, hasta 1.71, donde puse mi orden de entrada limitada a ese precio.

Además, consideré que, si había acertado pensando que habría un rebote por la zona de 1.65 – 1.70, entonces el precio no debería llegar a tocar 1.55, donde coloqué mi orden de venta condicionada a ese precio.

Así pues, puse mi orden limitada de compra en 1.71€ y además dos órdenes encadenadas a esta (stop loss en 1.55 y take profit en 2.08).

El precio cayó y se disparó la orden de entrada.

Subió un poco y cayó otro poco, disparando mi stop loss.

 

Esta operación no es mala, es buena

En esta jugada sólo hay una cosa mala, y es que he perdido tiempo, dinero y (muy poco) esfuerzo con ella.

Pero la operación en sí es buena porque, independientemente de que el planteamiento pudiera ser más o menos acertado, partí con un plan de acción y lo ejecuté a pies juntillas.

Esta es una excelente operación porque la ejecuté bien y la documenté bien. Este gráfico que te enseño y un par de ellos de la fase de planteamiento, más una nota en mi Registro de operaciones, me sobran para recordar y archivar de forma eficiente la experiencia. (Sé que no puedo confiar en mi memoria para estas cosas).

Simplemente perdí dinero, pero eso forma parte del juego. En un entorno de probabilidades como es el mercado es imposible no perder algunas veces.

 

Me ayudaron mucho las órdenes prefijadas

Si no hubiera podido colocar las órdenes por adelantado (entrada, stop loss y, en menor medida, take profit) habría sufrido la presión del directo.

El efecto de atender al gráfico vela a vela es extraordinariamente nocivo y añade una complejidad a la operación: A cada nueva vela que aparece, dudamos si nos habremos equivocado con el planteamiento original y si es conveniente un reajuste sobre la marcha.

Hace mucho tiempo que es muy sencillo quitarse la presión del directo utilizando órdenes que tú pones por adelantado y que automáticamente se encargan de todo.

Utilizar órdenes a mercado cuando no es imprescindible es complicarse sin necesidad. Y no porque sean menos eficientes, sino porque tú eres menos eficiente cuando juegas en directo, con un torrente de ideas embotando tu pensamiento y mermando tus facultades con cada nueva vela que aparece ante tus ojos.

 

Cuéntame de qué herramientas te ayudas para quitarte presión

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