Bolsa posiciónVamos a ver una operación básica de ejemplo, de principio a fin, en la estrategia de largo plazo.

Si recuerdas, esta estrategia se basa en hacerse una idea de cómo está la economía atendiendo a sus tres principales mercados: Bono, Bolsa y Materia Prima.

Una vez ubicados, se trata de tomar posiciones generalistas y diversificadas, normalmente a través de ETF o CFD, en estos mercados.

La idea no es hacerse ricos, simplemente se trata de poner el dinero en el lugar adecuado en el momento adecuado, pero sin grandes pretensiones de sincronización ni de rentabilidad.

 

Empezamos

Tal y como discutíamos en los comentarios del artículo del ciclo Kitchin, ahora mismo (julio 2011) la situación es la siguiente:

Estos son los gráficos de los tres mercados (aquí tienes los enlaces a los gráficos actualizados):

Bono

Bolsa-Bono

Bolsa

Bolsa-Bolsa1

Materia prima

Bolsa-Materia-Prima

 

Ubicación

Utilizando la chuleta del ciclo Kitchin, todo apunta a que estamos en una fase IV:

Bolsa-ciclo-Kitchin

 

¿Por qué lo creo así? Porque, mirando los gráficos de arriba, puedo ver la secuencia de referencias de la chuleta para ubicarme. Veamos:

La fase I comienza con un suelo en el Bono. Miro el gráfico del Bono (el azul) y localizo ese suelo en octubre 2008.

Según la chuleta, la siguiente referencia es el suelo de la Bolsa, que encuentro fácilmente en el gráfico verde (cian oscuro, para los puristas) en marzo 2009 ¿Me sigues bien?

La siguiente referencia que toca es el suelo de la Materia Prima. Lo vemos en el gráfico marrón (color arena, para las chicas) entre febrero y marzo de 2009. Prácticamente, coincide con el suelo de la Bolsa, o incluso se adelanta unos días. Esto nos recuerda que el ciclo Kitchin (como todo en este negocio) no es infalible ni predecible al 100%, por lo que hay que estar atentos.

La fase III termina con el techo del Bono ¿Lo vemos? Sí, lo vemos claramente en noviembre 2010. Lo de finales de 2008 fue un espasmo al que no vale la pena atender. Además, por esas fechas buscábamos otras referencias.

La siguiente referencia es el final de la fase IV, que es un techo en la Bolsa ¿Lo vemos? Puede que sí, pero puede que no. Si estamos haciendo techo, lo sabremos con el tiempo, pero ahora mismo, estamos en un tramo lateral, y todavía no podemos distinguir mirando al gráfico si después de este lateral vendrá una bajada (y entonces esto era un techo) o una subida (y entonces este lateral era una consolidación).

Por lo tanto, abrimos la duda ¿Estamos al final de la fase IV? ¿O sólo vamos por la mitad? Bueno, ya estamos bastante ubicados.

 

Sesgo en los mercados

Supongamos que somos tan inocentes como Heidi y no sabemos más que lo que hemos hablado. Desde luego, ya podemos adoptar una orientación respecto al Bono ¿verdad?

Sin saber muy bien a qué altura de la fase IV estamos, una cosa está muy clara: Al Bono le toca seguir bajando.

Por otra parte, si miramos a la Materia Prima, podemos plantearlo igual. Mira la chuleta: A la Materia Prima le toca seguir subiendo ¿verdad?

Sólo con esto, ya podemos adoptar posiciones en dos de los tres mercados; pero vamos a dejar de ser Heidi, y vamos a hurgar un poco más en las entrañas del mercado para intentar descubrir si estamos en un techo de la Bolsa o en una consolidación.

Utilizamos nuestros trucos habituales para determinar si el mercado es sano o no a medio plazo:

  • El indicador NH-NL está en terreno positivo y no muestra divergencias en contra. Es decir, hay más valores rompiendo techos que suelos.
  • El aspecto de la curva de tipos de interés es muy sano.
  • La inflación está controlada (al menos de momento).
  • El peso de los sectores defensivos frente al de los ofensivos es bajo. Los sectores ofensivos lideran de nuevo.
  • El único factor que se ha perdido es que los chicharros se comportan peor que los blue chip, pero eso es normal en una corrección como la actual. A la menor duda, la gente se libra de chicharros y se queda con lo fuerte de toda la vida. En cuanto las alzas se reanuden con consistencia, la masa se animará de nuevo a apostar por los pequeños valores.

Todas estas son pistas, no son infalibles; pero la verdad es que tantos factores alineados nos dan una gran confianza para sentirnos alcistas en la Bolsa. No desgloso cada una de ellas para no perder de vista el objetivo de esta entrada.

Esto nos termina de ubicar ¿a que sí? Parece que estamos en una fase IV clara, sin amenazas de que ese techo en la Bolsa se alcance pronto. Por lo tanto:

  • Somos bajistas en el Bono
  • Somos alcistas en la Bolsa
  • Somos alcistas en la Materia Prima

 

Confianza

Ahora viene la cuestión de con qué grado de confianza somos alcistas o bajistas.

Teniendo siempre en cuenta que las fases de Kitchin a veces pueden desordenarse ligeramente o ser tan breves que casi ni se dan, sabemos que lo próximo que debería suceder es un techo en la Bolsa y, lo siguiente, un techo en la Materia Prima. Por lo tanto, el más tranquilo de todos es el Bono. Hasta que no veamos los dos techos, no esperamos un suelo en el Bono. Dicho con otras palabras, para ponernos cortos en el Bono tenemos mucha confianza.

¿Y cuánta confianza tenemos en la Materia Prima alcista? Pues bastante la verdad, puesto que sabemos que, salvo sorpresa, veremos un techo en la Bolsa antes que en la Materia Prima.

¿Y la Bolsa? ¿Cuánta confianza tenemos de que siga subiendo? Ya lo hemos hablado, tenemos un buen puñado de razones para creer que aún hay un buen recorrido, la confianza es sorprendentemente alta para ser el mercado que teóricamente tiene más próximo el final de su trayecto (en este caso, trayecto alcista).

 

¿Para qué sirve lo de la confianza?

Para saber cuánta carne poner en el asador en cada caso.

Por ejemplo, imagínate que, en lugar de estar tan convencidos de que la Bolsa aún tiene cancha antes de caer, viéramos que el mercado sube de forma relativamente artificial. Pese a estar largos en Bolsa, no comprometeríamos más allá del 10% de nuestro capital. En cambio, antes del suelo del Bono deberíamos ver techos en Bolsa y Materia Prima, por lo que sí nos pondríamos cortos en el Bono de forma agresiva.

En este caso, como tenemos gran confianza en el sesgo de los tres mercados, podríamos poner un tercio de nuestro capital en cada uno de los mercados.

Ahora es cuando recordamos que, en principio, la estrategia de largo plazo está pensada para compatibilizarla con las estrategias de corto y medio plazo (que, como ya sabes, entre ellas dos no suelen solaparse en el tiempo). Así pues, respecto a la Bolsa, en este punto podemos pensar de dos maneras:

  • Primera forma. De mi capital destinado a la estrategia de largo plazo, yo asigno un tercio a la Bolsa. Aparte, tengo otro dinero para especular a corto y medio plazo en la Bolsa que nada tiene que ver con este.
  • Segunda manera. De mi capital total yo asigno un tercio a la Bolsa, del cual una parte se va en posiciones generalistas y otra en estrategias de corto o medio plazo operando con valores concretos.

Es muy importante tener esto claro, pues  en la primera forma estaremos cargando más de un tercio a la Bolsa y en la segunda no. Esto puede tener interés o no en función de la capacidad de maniobra que queramos tener a la hora de especular con las estrategias de precisión. Por desgracia, el dinero es limitado y lo que pongamos en posiciones generalistas se lo quitamos a las estrategias más técnicas.

 

Tomando posiciones

Recuerda que no vamos a hilar fino, al menos, no demasiado fino.

En Bolsa, nos posicionaremos compradores en los índices de los mercados más fuertes. Esto podemos hacerlo de forma sencilla comprando ETF sobre estos índices.

Si queremos entrar algo más al detalle, podemos añadir (y he dicho añadir, no reemplazar) algún ETF sobre los mejores supersectores de nuestros mercados preferidos.

¿Cómo elegimos los mejores gráficos? Exactamente igual que en la estrategia de medio plazo, fijándonos en que su tendencia sea coincidente con la que nos interesa (en este caso, alcista), fuerza relativa acorde (en este caso, positiva) y, si tiene el respaldo del Koncorde, mejor que mejor.

En la práctica, en este ejemplo, compraremos los siguientes ETF:

  • Índice americano SP500: IACC (en dólares, en USA)
  • Índice alemán DAX: EXS1 (en euros, en el mercado de Frankfurt)
  • Supersector Healthcare USA: IXJ (en dólares, en USA)
  • Supersector Real Estate europeo EXI5 (en euros, en el mercado de Frankfurt)

 

Con la Materia Prima, tres cuartos de lo mismo. Podemos comprar algún ETF genérico y, si en particular, nos gusta algún sector (granos, metales preciosos, etc…) o alguna materia prima en concreto (crudo, cobre, aceite de soja), también podemos añadir (vuelvo a recalcar añadir) algún ETF, o incluso algún CFD sobre estas materias primas.

  • General de materias primas: CRB (en euros, en el mercado de París)
  • Aluminio: JJU (en dólares, en el NYSE)

 

Al Bono lo he dejado para el final porque es un poco especial. En primer lugar, porque, en este ejemplo, tenemos que ponernos cortos, no largos. Eso quiere decir que, de comprar un ETF, buscaríamos uno inverso.

  • Podríamos adquirir el 5X63 (Short Bund 2x, en euros, en el mercado de Frankfurt)

En segundo lugar porque, utilizando CFD, es de los pocos casos en los que conviene apalancarse (y eso es algo que yo no suelo decir en voz alta).

Supongamos que tenemos una cuenta española con un broker de CFD. Pensaríamos inmediatamente en los bonos alemanes, que ya los tenemos directamente en euros e incluso son preferibles a los americanos, porque son la referencia a nivel mundial (especialmente, el Bund) y tienen un movimiento menos errático.

La variación media de los bonos es muy inferior a la de una acción típica. Eso provoca que, para que se dé un avance del 10% en un bono tienen que pasar muchas cosas. Particularmente, para los bonos alemanes, comparados con la variación media diaria mínima que solemos aceptar en los valores americanos cuando especulamos a corto plazo (2.5%), tenemos que:

  • Bund (bono alemán a 10 años). Aproximadamente, 8 veces más tranquilo que una acción normal.
  • Bobl (bono alemán a 5 años). Aproximadamente, 12 veces más tranquilo que una acción normal.
  • Schatz (bono alemán a 2 años). Aproximadamente, 30 veces más tranquilo que una acción normal.

Esto nos permitiría apalancarnos en esa misma proporción para tener un comportamiento similar al de una de nuestras acciones estándar.

Como esto no es un juego de precisión a corto plazo, sino un planteamiento cuasi-pasivo a largo plazo, lo que hacemos es apalancarnos mucho menos. Por ejemplo, no es nada descabellado plantear apalancamientos 2x para el CFD sobre el Bund, 3x para el CFD sobre el Bobl y 8x para el CFD sobre el Schatz.

Así que, para tomar partido en el Bono, abriríamos posiciones cortas en CFD sobre estos subyacentes, apalancándonos un poco, y poniendo si quieres más énfasis sobre el bono de plazo más corto (Schatz) pues seguramente acusará los cambios de forma más pronunciada.

 

Nota importante

Presta atención a la divisa del ETF que compras. Asegúrate de que, si compras un ETF en dólares, lo hagas con un broker americano, porque si no, tendrás que tener en cuenta los cambios de divisa, cosa que no nos interesa por norma general.

 

Cuidado con las comisiones

Si utilizamos un broker americano para comprar ETF americanos, entonces no hay problema; nos sale baratísimo (mi broker USA me cobra $3 por operación) y no tenemos que preocuparnos de nada.

Por desgracia, la mayoría de los inversores españoles no tienen una cuenta con un broker americano. En ese caso, tenderemos a ETF europeos para encontrar buena liquidez, especialmente alemanes, franceses e italianos (nos olvidamos de cambios de divisa), esquivando los británicos en la medida de lo posible. Salvo que tengamos cuenta con un broker en alguno de estos países, lo normal es que las comisiones por operar en estos mercados desde nuestro broker español no bajen de 24€ (entrada + salida). Ojo, porque la posición mínima recomendable con estas comisiones es de 6000€.

 

Poniendo stop loss

Como en cualquier otra operación, hay que tener un stop loss. Sin embargo, en el caso excepcional de la estrategia de largo plazo, podemos no enviar esa orden al mercado y anotarnos la colocación del stop loss. Esto es porque las variaciones diarias nos importan poco, nos fijamos más en los cierres semanales para determinar si cancelamos o no la posición. Además, podemos pensar en condiciones de salida no determinadas directamente por un precio en particular, como por ejemplo, que la media móvil semanal ajustada no cambie de color a la vez que la fuerza relativa cambia de signo.

El tratamiento del gráfico es el mismo que en la estrategia de medio plazo, y también lo es la colocación del stop loss.

Cabe la posibilidad de que, con los ETF no puedas colocar una orden stop loss (a mercado, como debe ser). Si quieres vender un ETF en un momento dado y sólo puedes hacerlo mediante órdenes limitadas, date cuenta de que puedes simular una orden a mercado poniendo una orden de venta limitada, con límite a 0€. La orden se disparará instantáneamente al precio actual del ETF (no vas a vender a 0€, no te preocupes), cerrando así la posición en el momento.

 

Control de las posiciones

Rige lo mismo que con cualquier otra estrategia: Debes plasmar por escrito el plan antes de abrir la posición (o posiciones) y seguirlo con fidelidad. Si en algún momento no te sientes cómodo, sal del mercado.

Bastará con que le eches un ojo rápido a tus posiciones de largo plazo y veas si se siguen ajustando al plan una vez cada dos o tres semanas. Si las revisas cada fin de semana, mejor que mejor; aunque, en realidad, deberías poder pasar bastantes semanas sin vigilar los gráficos, puesto que si desconfías de la distancia a la próxima referencia entre fases de Kitchin ya no vas a tomar posiciones agresivas en ese mercado.

 

Contra viento y marea

Por la naturaleza del trading, siempre te encontrarás contra el sentir general de la mayoría. Los gráficos te dicen una cosa, pero los telediarios y los periódicos (que se alinean con la masa, para vender todo lo posible) dicen otra muy distinta. Buena señal.

La mayoría de los lectores de este blog no somos estadounidenses, somos españoles y estamos todo el día fijándonos en el IBEX. En la estrategia de largo plazo, eso no tiene sentido. El mercado español se ve arrastrado por el americano.

Si, haciendo la comparación de mercados, viésemos que la Bolsa sube y que España es uno de los mercados más fuertes del mundo, entonces sí. Ahí sí que tendría sentido apostar por el índice IBEX35 o por un ETF que recoja lo más significativo de España; pero sólo en ese caso (que no es el actual).

Además, que el mercado americano (y mucho menos el español) se desplome durante un par de semanas, dentro de lo que nosotros vemos como una tendencia alcista de largo plazo, nos tiene que dar igual.

Los sucesos recientes, las noticias y el sentir general nos afectan más de lo que creemos. Sin embargo, el éxito en trading está en fiarse de lo que uno mismo observa y actuar en consecuencia de forma sistemática y consistente. Muchas veces tendremos que mantener nuestra visión contra viento y marea. Bien, que así sea.

 

El mejor momento de entrar en cada mercado

En la estrategia de largo plazo tú no te complicas la vida ¿Qué está subiendo? Compras ¿Que está bajando? Vendes ¿Cuándo? Ya.

Sí, ya. Así como te lo digo: Ya, ya mismo.

Fíjate en los gráficos que hemos mirado: No hay indicadores, ni siquiera hay velas. Son líneas que unen cierres semanales. Nos quitamos el ruido de encima. No hay nada que buscar, no hay nada que encontrar, deja que el gráfico te hable. Sencillo, muy sencillo. No hay que hacer ecuaciones diferenciales para averiguar si sube o baja. Míralo de lejos y decide en función de eso.

Por lo tanto, en la estrategia de medio plazo, no hay sincronización precisa. No se espera por retrocesos, ni por rupturas, no se buscan confirmaciones. Se entra y punto. Justo después de terminar el análisis, se toman posiciones.

Ya sé que tenemos técnicas de precisión para acertar al máximo el momento de entrar y de salir; pero en la estrategia de largo plazo no se juega así.

En mi experiencia, uno es mucho más eficiente a largo plazo, cuando adopta las posiciones generales en el momento, porque eso te permite estar en el sitio correcto en el momento correcto, aunque te hayas tragado recortes y laterales.

Así pues, el mejor momento para entrar en cada uno de los tres mercados es ahora mismo.

 

Resumen

Como ves, la estrategia de largo plazo es muy sencilla. Esta operación de ejemplo se ha convertido en un artículo enorme porque quería mostrar bien los detalles y que seas capaz de extender el concepto a situaciones futuras.

Básicamente, la estrategia de largo plazo consiste en ubicarse dentro del ciclo Kitchin y adoptar posiciones en consonancia en los mercados principales con instrumentos generalistas, sin entrar en detalles ni esperar al momento perfecto.

En el futuro veremos más aspectos sobre esta operativa, pero espero que esta guía te haya orientado lo suficiente como para tomar tus propias decisiones y hacer tus primeras pruebas personales.

Ahora, quiero verte en los comentarios.

 

Esta web utiliza cookies. Si sigues navegando se sobrentiende que lo aceptas.

ACEPTAR
Aviso de cookies
¡Deja que te oriente!

¡Deja que te oriente!

Únete a mi programa formativo por email (es gratis) y yo te iré guiando por todo el material

 

¡Estupendo!
Mira tu email para confirmar

Y no te olvides de mirar en el spam (y en "Promociones" si usas Gmail)