Del mismo modo que las empresas de éxito analizan cada uno de sus departamentos y aplican un proceso de mejora continua en cada uno de ellos, nosotros también podemos desglosar nuestra misión de crear riqueza en varios frentes y atacar cada uno de ellos con las acciones que mejor resultado tendrán.

Así pues, el primer objetivo es determinar qué bloques estructurales componen el esquema que caracteriza el recorrido del dinero al pasar por nuestras manos.
En líneas generales, podemos reducirlo todo a una entrada de dinero (en el esquema está a la izquierda), un consumo de este dinero según cierto reparto (el centro del esquema) y un destino del dinero remanente tras el reparto (parte derecha del esquema):
Analicemos el esquema por partes

Incialmente tenemos un ingreso por salarios (bloque azul). Además, es posible que tengamos algunos ingresos pasivos (derivados de activos).

La suma de estos ingresos la gestionamos en el bloque central, derivando una parte hacia el ahorro. Otra parte la destinamos a cubrir las necesidades, que son los gastos ineludibles, como las facturas, el alquiler o hipoteca, los gastos en comida, la gasolina o el seguro del coche (si tenemos), etc. Por último, gastamos un porcentaje del total en lo que llamamos los deseos, que son los gastos, hasta cierto punto, prescindibles (lujos en general).

En el final del proceso, podemos coger nuestros ahorros y convertirlos en una inversión. Esto crearía activos y, a su vez, ingresos pasivos (por eso ambos bloques tienen el mismo color).

Visto así, parece evidente que debemos aplicar acciones específicas sobre cada uno de estos bloques para mejorar en todos los aspectos implicados y no sólo concentarnos en una visión parcial del problema.

Dicho de otra manera, tendremos que esforzarnos por aumentar nuestro salario, multiplicar nuestros ingresos pasivos, maximizar el ahorro (a costa de reducir las necesidades y minimizar el gasto en deseos) y, por último, optimizar nuestras inversiones.
 

Vayamos ahora a la raíz del asunto

– ¿Cómo se genera riqueza?
> Invirtiendo.

– ¿Qué necesito para invertir?
> Conocimiento y ahorros.

– ¿Cómo se obtiene el conocimiento?
> Dedicando esfuerzo, tiempo y dinero.

– ¿Cuándo se produce el ahorro?
> Cuando la suma de gastos es inferior a la suma de ingresos.

La respuesta a estas cuatro preguntas es algo que hay que saberse de memoria para poder seguir adelante. Es imprescindible.

Prácticamente todo el mundo desearía generar riqueza, sin embargo, muy pocos cumplen los requisitos elementales para poder empezar a hacerlo.

Como hemos visto, lo primero que nos hace falta es un sistema en el que llevemos la cuenta (de forma precisa) de cuánto ingresamos (por qué fuentes), de cuánto gastamos (en qué destinos) y cuánto ahorramos. Y, precisamente, esto es en lo primero en lo que falla la mayoría de la gente que desearía generar riqueza. Es primordial llevar una contabilidad básica. Nos permitirá saber dónde estamos y qué debemos hacer para mejorar.

Para llevar nuestras cuentas de forma básica tenemos que ser capaces de decir, con precisión, qué tamaño tiene cada uno de los bloques del esquema cada mes. Por ejemplo, si eres un español medio que vive con su pareja y que se está interesando por primera vez en esto de la libertad financiera, es posible que tu situación actual sea parecida a esta:

Es decir, ingresos por dos sueldos, pero ningún ingreso pasivo, unas necesidades dilatadas (probablemente dominadas por una hipoteca) y unos deseos que redondean una suma que acumula una pequeña deuda mes tras mes.

Nota: Esto sólo es un simple ejemplo de cómo se puede presentar el gráfico, tú deberás dibujar el tuyo propio y ponerle números exactos.

Si la del gráfico es tu situación, resulta obvio que la única forma de salir del agujero es reducir los gastos en deseos y minimizar los de las necesidades para eliminar la deuda generada. A partir de ese punto, ya se empieza a crear ahorro.

Recuerda que no hay más que esto:
Si el resultado da positivo, tenemos ahorro, si da negativo, estamos generando deuda. Es imposible crear riqueza si generamos deuda.

En caso de tener algún préstamo de elevado interés que pagar (y éste cuenta como necesidad, pues hay que pagarlo todos los meses ineludiblemente), el ahorro que se obtenga debería ir en primer lugar a liquidar estos préstamos y así reducir el tamaño del bloque violeta de las necesidades para el futuro próximo.

Si este tipo de préstamos ya no son una molestia, el ahorro obtenido de la diferencia entre ingresos y gastos se puede emplear para invertir. En esta web nos dedicamos a aprender cómo invertir nuestros ahorros en bolsa y convertirlos en activos. Hay muchas otras formas de invertir, pero ya hablaremos de eso en otro momento.

 

Resumiendo el contenido de este artículo:

Asegúrate de averiguar cuánto ganas, cuánto gastas (y en qué) y cuánto ahorro o deuda creas cada mes. Invierte tus ahorros y estarás creando riqueza. Si no sabes cómo invertir, fórmate; Vale la pena.

¿Cuáles son tus planes para crear riqueza? ¿Estás metido en un proyecto? ¡Cuéntamelo!

 

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