Desde hace algunos años, mi gestión personal del dinero ha mejorado bastante.

La clave para lograrlo ha sido organizarme bien, sobre todo mentalmente.

Pero no creas que lo descubrí a la primera. Necesité dar unas cuantas vueltas y rodeos hasta dar con algo que me funcionara bien.

Si te apetece, te cuento a lo que llegué:

Unos tienen sobres metidos en un cajón (o debajo del colchón), otros tienen huchas con forma de cerdito sonriente y otros tienen cuentas bancarias, pero yo tengo vasos.

En concreto, yo tengo estos tres vasos de dinero:

trading dinero

Por supuesto, todo esto está en mi cabeza. No son vasos físicos, pero tener este esquema claro me ha ayudado bastante.

El truco de todo esto está en la combinación de esta sencilla estructura y unas reglas muy simples y fáciles de seguir:

 

La estructura

La estructura no tiene ningún misterio. Hay tres vasos:

  • El verde es el de las fuentes de ingresos. Esa es la entrada oficial de dinero.

Nota: Yo al trading no lo considero una fuente de ingresos; sino que forma parte del vaso morado de inversión (aunque inversión y trading son cosas distintas, y eso te lo cuento en detalle otro día).

  • El vaso amarillo es el de la liquidez. Es ese dinero que usas como colchón intermedio de corto plazo para pagar los gastos fijos del mes y los imprevistos de tamaño normal.
  • El vaso morado lo llamo inversión, porque ese dinero quiero invertirlo, pero en realidad son los ahorros. Aunque luego te matizo esto, porque hay ahorros que no están en ningún vaso. Los saco del vaso amarillo y nunca más vuelven. Esta excepción la explico más adelante.

Déjame que te cuente estas reglas:

 

1.- No es uno, son varios

Cada vaso en realidad pueden ser (y son) múltiples vasos distintos. La regla aquí es que tengas tantos vasos como sea necesario, siempre que tengas claro de qué color (verde, amarillo o morado) es cada uno.

Los vasos de fuentes de ingresos son esencialmente cuentas de diversos tipos (bancarias, plataformas de pagos online, etc). Las que sean que tengan sentido para ti.

El caso más básico de vaso amarillo es el de la cuenta bancaria en el que te pagan la nómina si es que trabajas únicamente por cuenta ajena y para un único pagador.

En cualquier caso, la idea es teñir mentalmente de verde todas esas cuentas a las que llega dinero externo y entenderlas como un punto de paso para el dinero, que no debe permanecer ahí para siempre.

Esas cuentas verdes no son ni un punto de gasto ni un punto de ahorro, son un punto de ingreso.

Los vasos de liquidez (amarillos) pueden ser de varios tipos, pero no hace falta volverse loco:

Simplemente se trata de los sitios en los que centralizas las diferentes formas de dinero (normalmente, euros virtuales en una cuenta bancaria y euros en papel en un bote, un sobre o lo que tú quieras).

Si además sueles hacer compras en otras divisas (estoy pensando incluso en bitcoins), pues también serían vasos amarillos en tu cabeza.

Por último, los vasos morados sí que pueden ser diversos de verdad. Son tus ahorros.

Y puedes tenerlos en forma de billetes, pero también puedes tenerlos en mil y un formatos más de patrimonio. Como por ejemplo, una cuenta bancaria en euros, o en dólares, o en francos suizos, o incluso una cuenta bitcoin. Pero también pueden ser acciones, bonos, fondos de inversión, depósitos, oro (físico, aunque no lo guardes tú), o bienes inmuebles (como plazas de garaje, terrenos y pisos) e incluso arte o automóviles de colección como este (¡Quién pudiera!)

En el caso concreto del vaso morado yo tengo metida dentro de él la parte del trading. Y esto, a primera vista, puede parecer un poco anómalo:

Mis cuentas de trading las considero ahorros. Por eso están ahí.

Los ahorros no son intocables. De hecho, yo no quiero tener mis ahorros totalmente parados; los quiero funcionando (aunque no sea de forma brillante), pero parados no los quiero tener.

Es muy importante ver claro que no todas las cuentas moradas (de ahorro) son iguales de arriesgadas y activas.

Yo no quiero exponer todos mis ahorros al riesgo del trading. Y de hecho, tengo diferentes cuentas de trading para diferentes tipos de trading (con diferentes niveles de riesgo).

Por ejemplo, mi cuenta de trading intradía es muy pequeña y está aislada del resto. Como todavía estoy verde en este campo (cada vez menos, por suerte), el riesgo asociado a esta cuenta es comparativamente muy alto, y no estoy dispuesto a dejar que ningún error pudiera afectar al resto de mis ahorros; por eso la separo.

Mi cuenta de trading principal, aunque también la tengo físicamente cortada en dos para poder aplicar libremente dos juegos de estrategias totalmente distintos, representa otro “sub-bloque morado” de riesgo intermedio, pero a su vez con buenas probabilidades de un rendimiento alto. Esta cuenta tiende a crecer por sí sola (aunque no le añadiera ahorros, que cuando puedo lo hago); pero para mí, ese crecimiento no son ingresos. No los quiero considerar como tal.

De hecho, mucha gente da por supuesto que yo vivo del trading, cuando ni es así, ni desearía que así fuera. Mis ingresos los obtengo de múltiples sitios (negocios, principalmente), pero las ganancias del trading se quedan en la cuenta de trading. Para mí tiene más sentido así. Cuanto más grande la cuenta, mayor capacidad de crecimiento tiene.

Solo he retirado dinero de la cuenta de trading en dos ocasiones:

  • Cuando cerré cuentas en brokers que ya no me interesaban (en cuatro ocasiones, con cuatro brokers distintos, que yo recuerde ahora mismo).
  • Y una vez, porque me hacía falta dinero de golpe: Necesitaba hacer un gasto importante (grande para mí) y lo saqué directamente de ahí. (Yo estoy en contra de financiar los gastos si no es absolutamente imprescindible).

Además, tengo una cuenta de inversión, en la que compro acciones de Bolsa mediante un sistema que he desarrollado y perfeccionado en los últimos años; pero no con la idea de vender (eso sería trading) sino con la idea de que sus dividendos me sirvan de pensión de jubilación y que las hereden mis hijos. (Mi confianza en el sistema de pensiones español es baja, tirando a nula). Esta cuenta y esta forma de operar son inversión pura y dura.

Y, de hecho, engordar esta cuenta es el objetivo último de todos mis ingresos que no se quedan por el camino. Si un euro llega a esta cuenta, espero que no tenga que salir nunca de aquí. Salvo catástrofe, claro, en cuyo caso me alegraré de tener ese dinero para una emergencia vital (de las que por desgracia, ninguno tenemos asegurado estar exentos).

trading cuenta

 

2.- De izquierda a derecha

Yo quiero que el dinero vaya de izquierda a derecha.

Y eso tiene una implicación: Quiero que en el vaso verde no haya nada (en la teoría). En la práctica busco que haya lo mínimo posible en el vaso verde, pero algo siempre tiene que haber. Además, en mi caso personal, es un algo muy variable:

Por ejemplo, si a mí me pagan una factura de 1000€, este dinero me llega al vaso verde, pero yo no saco del vaso verde 1000€. Más que nada porque, entre IVA e impuesto por beneficios, alrededor de 400€ se los voy a tener que dar a Hacienda al final del trimestre. Así que directamente retiro la mitad o poco más. Asumo que, aunque entren 1000€, el ingreso real son 500€ limpios y un resto difícil de cuantificar con exactitud, y eso es lo que retiro al vaso amarillo.

Hay más elementos que engordan el mínimo del vaso verde, como por ejemplo ciertos gastos aparejados a los ingresos que ya sé de antemano que voy a tener.

Con el vaso amarillo pasa un poco lo mismo. Yo no sé tú, pero yo no tengo dos meses con el mismo nivel de gasto en todo el año. Así que procuro tener ahí más de lo necesario para que lo que mueva hacia el vaso morado no tenga que regresar por un trasvase precipitado.

Y, a su vez, que el dinero avance siempre a la derecha implica que el vaso morado tiende a hacerse más y más grande. La regla de izquierda a derecha le impide adelgazar.

Esta es la mejor parte. Gracias a esto el ahorro se convierte en una realidad.

En este apartado quiero puntualizar lo valioso que es acordarse de la técnica PYF (Pay Yourself First), que ahora que conoces mi idioma de los vasos de colores, consiste en retirar del vaso amarillo al morado a principios de mes un porcentaje de lo que te asignas (o te pagan) como tu sueldo.

Como el porcentaje es pequeño (yo intento que sea el 10%), aunque tienes que vivir con menos, en la práctica, vives esencialmente con la misma cantidad de dinero; pero la gran (enorme) diferencia, es que ahorras un montón más de lo que ahorrarías si no lo hicieras.

trading dinero gestion

 

3.- Se procura, pero no se exige

Que el dinero fluya hacia la derecha es el objetivo, pero ni siempre tiene que ser así, ni hay que amargarse por ello cuando no suceda.

La idea es acordarse de que el dinero es una herramienta y está ahí para ser utilizado.

Por ejemplo, como te comentaba antes, en una ocasión tuve que retirar una importante cantidad de dinero de mi cuenta de trading por un imprevisto. Ahí el dinero fluyó del vaso morado al de liquidez (y luego se gastó). Es decir, fue de derecha a izquierda.

No mola; pero para eso está el dinero. Peor habría sido no tenerlo y no haber podido hacer frente al imprevisto.

Por circunstancias de la vida, a veces no son transferencias puntuales:

Hubo un periodo entero de mi vida (dos años enteros) en la que el dinero fluyó de derecha a izquierda prácticamente todos los meses.

El motivo es que me embarqué en una startup (que no salió bien, por cierto) en la que llevé mi economía al límite. Por fortuna, aunque perdía ahorro cada mes, el deterioro era moderado y pude permitirme el lujo de desangrarme lentamente durante un periodo tan prolongado de tiempo.

Fue una época muy dura para mí, pero me sirvió para aprender muchas cosas. Entre ellas, que nunca más voy a emprender forzando mi situación financiera (¡ni tampoco mi salud, por cierto!)

Otro factor que te va a hacer casi imposible que no tengas que ejecutar de vez en cuando movimientos de derecha a izquierda son los impuestos:

Los impuestos lían mucho los movimientos de dinero, porque son asíncronos a los ingresos (tienen su propio calendario, independientemente de cuando tú cobres) y porque no solo se generan en el vaso verde de los ingresos: Cuando los ahorros funcionan por sí mismos engordando, también generan tributación y hay que retirar parte para pagar impuestos. Un follón.

Por eso, si no tienes la estructura de vasos muy clara, te pierdes enseguida y, sobre todo, te frustras. Al menos yo me frustraba mucho.

Le perdía la pista muy rápido a mi propio dinero y siempre tenía la sensación de que me costaba mucho ahorrar.

Ahora que tengo los vasos con colorines en mi cabeza he ganado control y todo se ha vuelto mucho más fácil.

 

4.- La excepción: Ahorrando también para ti

En realidad, esto no es una excepción; pero hay que entenderlo como un caso particular o aparte del esquema general.

La idea base es que te entra dinero (verde), del que usas parte (amarillo) y ahorras lo que puedes (morado). Siempre de izquierda a derecha.

Esto está guay para ser el funcionamiento por defecto. Te permite ahorrar para tu jubilación, para comprarte una casa o para darle una herencia a tus vástagos.

Pero ¿cómo ahorras para irte de vacaciones este año?

No está contemplado en el esquema.

Y sin embargo, cada día que pasa lo voy percibiendo como más y más necesario: Hay que celebrar el éxito y recompensarse a uno mismo.

(A ti te sonará a chorrada y a obvio, pero esto es algo que yo estoy aprendiendo aún ahora).

Para ahorrar para tus lujos y caprichos (que te los mereces) tienes que sacar dinero del vaso amarillo antes de que éste dé el salto al morado.

Pero, y aquí está el truco para hacerlo bien, tienes que hacerlo conscientemente y por etapas:

Lo vas juntando, mes tras mes, en un sitio donde puedas verlo.

Yo lo aparto siempre en efectivo, y lo meto en una caja.

Puedes ahorrar para un objetivo concreto desde el principio, o simplemente ir juntando para cuando aparezca esa “necesidad”. (Somos máquinas de desear, siempre aparece; por eso no hay problema).

A mí me resultaba imposible permitirme tranquilamente gastos para caprichos sin sentirme mal, o culpable, o no sé cómo definirlo; pero sé que estaba incómodo.

El motivo es que estaba sacando dinero de los ahorros (vaso morado) y no había declarado y defendido en voz alta la necesidad de concederme caprichos; así que lo vivía como un paso atrás en mi esfuerzo por avanzar, como una penalización, como algo negativo.

Está todo en la cabeza y es una mera cuestión de puntos de vista. Sin embargo, esa limitación auto-impuesta me dificultaba mucho permitirme cosas.

Ahora que he visto que darme lujos es importante para mí, porque es saludable y, por tanto, me vuelve más eficiente (esto parece de broma, pero lo he comprobado muy claramente), lo que me tiene más contento y me hace vivir más feliz, no solo ya no me agobia darme lujos ¡sino que me encanta!

Por resumirlo de una forma poco ortodoxa:

Tratarte a ti mismo cojonudamente es la mejor forma de conseguir que la vida te vaya genial.

Así pues, te recomiendo que interceptes pasta del vaso amarillo (siempre sin romper el presupuesto, desde luego) y que la ahorres fuera del esquema de los vasos.

Desde que lo hago, mis vasos verde y morado (que es donde se genera el dinero) funcionan notablemente mejor.

 

Un apunte

Lo sé, lo sé…

Soy consciente de que este artículo, de trading tiene más bien poco.

Pero oye, para mí este es un tema importante que me ha ayudado a mejorar mucho mis finanzas y que además, en el caso del último punto aún estoy madurando, por lo que quería compartirlo contigo.

Es posible que tú ya tengas tu propia estructura financiera personal más desarrollada y depurada que la mía (¡en cuyo caso estoy deseando conocerla!)

Pero también es posible que nunca te hayas planteado detenidamente por qué el dinero se te escapa de entre los dedos y que mis palabras te hayan ayudado a verlo más claro.

A mí, desde luego, me ha servido para conseguir tomar el control de mis finanzas. Que no es poco.

No sé por qué, siempre pensé que con un único vaso bastaba (de ingresos y a la vez, liquidez y ahorros). Pero cuando comprobé que no era así y que descomponerlo en tres pasos independientes me permitía ahorrar y crecer a la vez, ya no he querido volver la vista atrás.

Pues eso. No me enrollo más.

Te agradeceré que comentes, que comentes mucho. Por favor, comparte conmigo lo que sabes.

¡Nos vemos! 😀

 

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