No cabe duda, las medias móviles son de los indicadores más robustos que hay. Esto quiere decir que no importa demasiado si son exponenciales o simples, o si las ajustamos con 20 o con 22 periodos; ellas cumplirán su función más o menos bien.

No obstante, hay que calibrarlas, pues no vale cualquier valor y, desde luego, lo que no funciona es aplicar las mismas medias móviles para todos los gráficos.

He aquí un ejemplo estupendo:   KFS

La media móvil semanal me indica que la tendencia es alcista. Como me gusta la configuración diaria de primer pullback tras la ruptura de tres meses de lateralidad, decido comprar.

Cuando por casualidad, horas más tarde voy a ver cómo se están moviendo los precios, observo con horror que había decidido comprar el valor más bajista del mundo.

¿El motivo? Tenía descalibrada la media y no me paré a ajustarla.

Si observamos a KFS de nuevo con su media semanal más o menos ajustada, podemos observar hasta qué punto decidí comprar en el momento en el que lo más probable era una nueva gran bajada.

KFS

Así que la lección no puede ser más sencilla y útil a la vez: No te aferres a ninguna configuración mágica de tus indicadores.

La media exponencial de 30 periodos no es ni mejor ni peor que la media simple de 50. Todo depende de en qué gráfico la apliques.

Cada vez que analices un gráfico con un poco de interés, concédete dos minutos para ajustar tus indicadores para que cumplan bien su función en el pasado reciente. Es la única forma de poder esperar de ellos que la sigan cumpliendo en el futuro próximo.

Aquí hay más información sobre cómo calibrar una media móvil y más cosas:

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