En teoría, los ingresos pasivos son aquellos que se obtienen sin realizar ningún trabajo para conseguirlos, no requieren de nuestra participación y ni siquiera precisan de nuestra atención.

La realidad es muy distinta. Principalmente por dos motivos:1.- Lo cierto es que los ingresos pasivos no surgen de la nada, sino que provienen de activos. Los activos hay que adquirirlos y esto conlleva un esfuerzo más o menos grande en un momento determinado.

2.- Atendiendo al segundo principio de la termodinámica, no es posible realizar ningún proceso sin gasto alguno de energía. En otras palabras, todos los activos necesitan cierto grado de mantenimiento. Así pues, nuestros ingresos pasivos no lo son totalmente, pues precisan algo de atención para no desvanecerse.

Conclusión: Los ingresos pasivos provienen de activos que precisan un esfuerzo inicial por conseguirlos además de una gestión regular.

Sin embargo, gestionar tus activos es un trabajo infinitamente más cómodo y rentable que ir a trabajar por cuenta ajena. Vamos a ver por qué.

Si bien, el esfuerzo necesario para conseguir un activo es variable y, en ocasiones, puede superar al de conseguir un trabajo, la energía diaria necesaria para obtener ingresos se reduce drásticamente tras los momentos iniciales en un activo, pero permanece casi constante en el caso de un trabajo fijo:


Por otra parte, gestionar diez activos similares entre sí cuesta aproximadamente lo mismo que gestionar uno solo.

Por ejemplo, gestionar acciones por valor de 1000€ se diferencia poco de operar con acciones por valor de 30.000€. Salvo por motivos de stress (que no son despreciables, en absoluto), el rendimiento será igual y el tiempo y esfuerzo necesarios para su gestión también serán equivalentes con cantidades pequeñas o grandes.

Sin embargo, trabajando por cuenta ajena, los ingresos son proporcionales al número de horas dedicadas, en uno o en varios trabajos ¿Qué necesitas hacer en tu trabajo por cuenta ajena para pasar a ganar 30 veces más?

La tercera gran ventaja de gestionar activos en lugar de trabajar por cuenta ajena reside en la diferencia entre tiempo y dinero, entre gasto e inversión:

Cuando trabajas por cuenta ajena, el empresario invierte su dinero comprando tu tiempo. De esta forma, tu compras el dinero que él te paga, gastando tu tiempo. Tu nunca recuperarás tu tiempo (gastado), pero el empresario, no sólo recuperará su dinero (invertido), sino que además ganará aún más dinero. Dicho de otro modo, tú eres su activo.

Si te dedicas a coleccionar activos, es posible que llegues a tener tantos que sea demasiado complejo o tedioso gestionarlos. Lo bueno es que estos mismos activos generarán ingresos que te permitirán comprar tiempo de otros para su gestión. Es decir, puedes contratar a otros y así ocuparte en gestionar activos a mayor escala o, si llegas a cierto nivel, dedicarte al “dolce far niente”.

Así pues, vemos que la clave para obtener la independencia financiera está en el uso inteligente del tiempo, y no sólo del dinero. Hay que invertir tiempo y dinero en adquirir activos en lugar de gastar tiempo trabajando para otros para, a su vez, poder gastar el dinero en bienes efímeros.

Si discrepas, si no entiendes algo, si estás de acuerdo, si tienes una idea, si te enfrentas a un problema ¡añade tu comentario!

 

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