Los gaps mentirosos:

Por desgracia, los gaps mentirosos son los más habituales. Normalmente, fruto de intentos de manipulación en mercados estrechos o planos, estos gaps no llevan a ninguna parte, no crean tendencia y suele ser conveniente no intentar sacar beneficio de ellos.

Hay gaps que mienten mejor que otros. A los que mienten mal, se les caza por el volumen. Mejor desconfiar si a un gap no le acompaña un pico importante de volumen. Cuando el volumen correspondiente a un gap no destaca de forma sobresaliente, no suele compensar entrar. Es más, además de tener un volumen poco notable para corresponder a un gap, en días sucesivos el volumen vuelve inmediatamente a los niveles normales, lo que descubre que casi nadie tiene un interés especial en ese valor.

Con los gaps mentirosos la mejor estrategia es dejarlos pasar. Si descubrimos tarde que un gap nos ha engañado y que no es lo que creíamos, nuestro stop de seguridad saltará y nos llevaremos a casa una pérdida menor. Si vemos un gap y sospechamos que nos pueda estar mintiendo, lo mejor es no entrar o, si incialmente hemos picado, salir inmediatamente.

Los gaps de este tipo suelen tener poco recorrido y, la mayoría de las veces, se cierran rápidamente; aunque hay algunos que no se cierran en un plazo razonable como para esperar por él.

Aunque muchas veces surgen accidentalmente, muchas otras están creados a propósito para sacarle el dinero a los menos atentos. Así pues, si están específicamente pensados para darnos pérdidas ¿por qué íbamos a entrar?

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