No siempre tenemos por qué seguir al rebaño. En ocasiones, ser la oveja negra puede traernos gratas sorpresas; pero para ello hay que arriesgarse a ir contracorriente.

Como ya hemos visto en alguna ocasión, precio y valor están vinculados, pero rara vez coinciden. Sin embargo, deducimos cuál es el valor de un activo, por ejemplo de las acciones de Intel, porque el precio tiende a oscilar en torno a él.

Fíjate como el precio vuelve una y otra vez al espacio entre ambas medias móviles. A este área le llamamos zona de valor, pues consideramos que el valor de las acciones está en algún punto de esa región.

El precio tiende a alejarse para luego volver. En tendencias alcistas, el precio se pasa del valor por arriba y luego vuelve. En tendencias bajistas, los excesos vienen a la baja, después se vuelve a la normalidad. En mercados laterales, el precio oscila por encima y por debajo del valor real. En cualquier caso, siempre vuelve a éste.

Este comportamiento repetitivo es el que normalmente aprovechamos para lucrarnos. Por ejemplo, en una tendencia alcista, esperamos a que el precio vuelva a caer en la zona de valor y, en cuanto rebota, compramos con la idea de vender para cuando éste roce de nuevo la envolvente superior del canal.

No obstante ¿Y si lo hiciéramos al revés? ¿Y si al llegar a arriba en el canal abriésemos cortos para recomprar después cuando el precio gravitase de nuevo hacia la zona de valor? Desde luego, siempre hay alguien que gana dinero con cada movimiento del precio; y ese alguien podrías ser tú.

Esta idea es la de operar a contracorriente. E ir en contra de la tendencia tiene sus ventajas (y, por supuesto, también sus inconvenientes, claro). Vamos a ver ambos:

En primer lugar, si sabemos que el precio gravita hacia el valor, podemos predecir, con bastante probabilidad de acertar, la dirección que tomará el precio. Es más probable que el precio vuelva a su media que se vaya por otro camino, especialmente cuando el precio está muy distanciado del valor. Es como si estuviese conectado por una goma y ésta estuviese ya muy tensa ¡La vuelta suele ser repentina!

Observarás que los precios vuelven al valor más rápido de lo que se alejan. Si sabemos cuando entrar y cuando salir, nuestra exposición al mercado será mucho más breve, por lo que estaremos reduciendo el riesgo que asumimos al operar en Bolsa.


Alguien comentó una vez que el valor es como un niño paseando con su perro.(el precio sería la mascota). El perro se acerca y se aleja, siempre conectado por una larga correa extensible. Si éste se aleja demasiado, su dueño lo llama y él vuelve corriendo.

Otra gran ventaja de operar contracorriente es que a la mayor parte de los traders le gusta operar a favor de tendencia. Distinguirse de la mayoría y hacer algo diferente nos deja con menos competencia. Si lo hacemos bien, es más fácil ganar dinero.

Por contra también hay alguna desventaja a la hora de operar contracorriente.

El mayor inconveniente es que, en una tendencia alcista, por definición, el precio acaba por encima de donde empezó. Esto quiere decir que el recorrido de velas verdes es algo más largo que el de las rojas. Por ello, si vamos contra corriente, nuestra rentabilidad potencial es algo menor. Lo mismo ocurre en tendencias bajistas. El que opere a la baja tiene más euros potenciales que ganar que el que opera al alza.

En definitiva, operar contracorriente es una alternativa perfectamente válida y que también debemos considerar. Un ejemplo de este tipo de operaciones lo tenemos aquí.

¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Sueles operar contracorriente? ¡Cuéntanoslo!

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