¿En qué nos basamos para fijar el objetivo y el stop y cómo calculamos la relación beneficio/riesgo?

Normalmente buscamos swings, alcistas o bajistas, que básicamente son un empujón en la dirección de la tendencia principal y un retroceso (pullback) de menor tamaño hacia la directriz de tendencia.

Cuando los swings son alcistas estos tirones suben alejándose de la directriz y vuelven, más bruscamente hacia ésta. El punto en el que acaba el subidón y empieza el retroceso suele coincidir con la envolvente superior o techo del canal.

Para swings bajistas, lo contrario, vamos desde la directriz a la envolvente inferior y, desde ahí, un pullback nos trae de nuevo el precio hacia la directriz.

De todos modos, la directriz de tendencia es una línea recta que enmarca la tendencia general. Las oscilaciones internas de esta tendencia se ven mejor reflejadas por la zona de valor (espacio entre ambas medias móviles).

Para fijar objetivos y stops, suele ser mejor referencia la zona de valor que la propia directriz de tendencia. Fíjate en el gráfico, como no siempre el precio vuelve hasta la línea, pero sí hasta la zona de valor:


¿Cómo fijamos el objetivo? Pues fácil. En la envolvente hacia la que nos dirigimos (la envolvente superior en swings alcistas e inferior en los bajistas).

¿Cómo fijamos el stop? También fácil. Por debajo de la línea de tendencia o por debajo de la vela de ayer. Buscamos, en caso de posiciones compradoras, esconder nuestro stop justo por debajo del soporte relevante más próximo. En caso de pensar en abrir cortos, trataremos de poner nuestro stop justo por encima de la próxima resistencia de importancia acorde con el movimiento que queremos acompañar.

En cualquier caso, el stop debe estar lo más cerca posible, pero en un sitio tal que, si es alcanzado, que sea porque claramente nos hemos equivocado con la dirección del movimiento, y no por el ruido del mercado (los bandazos que pega al moverse con normalidad).

¿Y la relación beneficio / riesgo? El beneficio es lo que ganamos (Objetivo – Entrada) y el riesgo, lo que perdemos si nos equivocamos (Entrada – Stop). La relación beneficio / riesgo, es dividir estos dos.

El riesgo es el que nos va a limitar el tamaño de nuestra posición, puesto que el riesgo es el dinero que podemos permitirnos perder en total en cada operación. Por ejemplo, supongamos que no queremos perder más de 100€ en cierta operación si nos sale mal. Las acciones están a 20€, esperamos que lleguen a 24€ (objetivo) y ponemos nuestro stop en 18€. Como el riesgo por acción es de 2€ (20-18) y nuestro riesgo total máximo es de 100€, podremos entrar con una posición máxima de 50 acciones. Es por esto que, cuanto más ceñido el stop, menos riesgo ponemos en la operación y más acciones podemos comprar o vender.

Pero este razonamiento tan simple encierra una trampa: Si ceñimos poco el stop, de perder, perderemos mucho, pero casi nunca perderemos, porque le estaremos dando cancha al valor para rectificar y cambiar de rumbo antes de que nuestro stop sea alcanzado y nos deje fuera. Si lo ceñimos mucho, perderemos muy poco, pero muchas más veces nos veremos fuera de juego, pues nuestro stop será alcanzado por el propio ruido del mercado fácilmente.

¿Entonces? ¿Qué hago? Si dejo holgado el stop, malo porque pierdo mucho, y si lo aprieto, malo porque pierdo poco muchas veces.

Lo peor que podemos hacer es dejarle mucho espacio al stop. No tenemos jamás que aguantar pérdidas. Si vamos mal, salimos. Y punto. No hay duda posible. Si no va bien, se corta de raíz, y mejor que vaya bien pronto.

Por otra parte, podríamos pensar en ceñir infinitamente el stop y, si no sale disparado a favor, nos echaría fuera y volveríamos a entrar super-pegados al precio. Así cuantas veces fuera necesario hasta acertar con el movimiento. De esta forma, nuestra relación beneficio / riesgo sería siempre enorme. Esto sería genial, sino fuera porque operar tiene costes asociados: Comisiones, deslizamientos y spreads. Es decir, pagas una tarifa por entrar, (comisión de entrada), para comprar a un cierto precio. Cuando entra tu orden en el mercado, te entra con otro precio, que suele ser peor que el que querías (deslizamiento de entrada). Si intentas salir en el mismo instante que has entrado, te darás cuenta de que el precio de compra y el precio de venta de la acción no es el mismo, hay una diferencia entre ambos (spread). Así que si sales en el instante de entrar ya pagas esa diferencia. Además, entre que das la orden de salir, y sales probablemente tengas deslizamiento (deslizamiento de salida) y, por supuesto, te toca pagar (comisión de salida). Con lo cual, ceñir al extremo el stop, tampoco es una gran idea. Aunque a tu broker le encantaría.

Así que nos conformaremos con poner el stop en el lugar más próximo que, si es alcanzado, es porque nos hemos equivocado. Y eso, ya es mucho decir, pero nos sirve de guía para minimizar costes por un lado y minimizar riesgos por el otro.

Nos gustaría mucho conocer tus estrategias y métodos a la hora de colocar tus stops o elegir tus objetivos ¡Plásmalo en un comentario!

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