Te voy a contar una historia:

El otro día estaba esperando al S&P500 en la zona de 1410 (área azul en la foto).

Bajo resistencia, y tras una oleada de compras, parecía el lugar perfecto para ponerse corto.

Esta era la pinta del gráfico el día anterior:

S&P500, zona de rebote

Eso sí, no iba a ponerme corto sin más. Tenía que ver una vela roja marcando el giro.

Pasaban de las 16:30 (hora española), por lo que ya iba más de una hora con el mercado americano abierto. Le echo un vistazo al gráfico del S&P500 y…

¡Efectivamente! Una buena vela roja empezaba a formarse. Era una vela arrolladora, sin sombra inferior. El índice estaba bajando sin titubeos.

Esta es la mía, pensé.

Así pues, pasé mi rastreador de valores para la estrategia de corto plazo (lo facilito en Campus de Bolsa), que me encuentra gráficos espabilados que se mueven con mucha más agilidad que el S&P500 y por lo tanto exprimo mucha más rentabilidad que operando directamente sobre el índice.

Sin embargo ¿sabes lo que encontré?

Nada interesante. Nada de nada.

Tampoco es que buscase mucho, pero mi rastreador ya se preocupa de darme primero los valores potencialmente más rentables; así que, superado un umbral, tampoco interesa seguir rebuscando. Le di una pasada al NASDAQ y otra al NYSE. Nada que realmente merezca la pena.

Así pues, cerré los gráficos y me concentré en otra cosa, pues comprobaba que el mercado, no me estaba dando una buena oportunidad.

Con lo que quiero que te quedes es que, cuando el mercado está a punto de caramelo, te costará escoger entre muchos valores apetecibles para entrar. En cambio, cuando el mercado no está listo, aunque a ti te lo parezca, lo comprobarás porque no encuentras valores interesantes en el esquema que buscas.

Aviso del mercado

Al final, como puedes ver en la imagen, el índice deshizo lo que parecía un desplome irreversible y cerró la jornada con una vela quieroynopuedo, prácticamente al precio de apertura.

Al día siguiente un nuevo amago a la baja, y al siguiente (ayer) un enorme barrido de todos los que hubieran entrado cortos.

Casi con seguridad, no habría ganado dinero si me hubiese empeñado en encontrar algún valor para ponerme corto, sino que lo habría perdido.

Por mucho que me lo pareciese, el mercado me avisó y me salvó del golpe. Los valores individuales no mostraban la menor intención de desplomarse ¿Por qué iba yo a empeñarme en llevarle la contraria al mercado?

 

Esta web utiliza cookies. Si sigues navegando se sobrentiende que lo aceptas.

ACEPTAR
Aviso de cookies
¡Deja que te oriente!

¡Deja que te oriente!

Únete a mi programa formativo por email (es gratis) y yo te iré guiando por todo el material

 

¡Estupendo!
Mira tu email para confirmar

Y no te olvides de mirar en el spam (y en "Promociones" si usas Gmail)