trading guru

Todos tenemos referencias en aquellos campos en los que nos introducimos y desarrollamos. E, igualmente, todos tenemos influencias.

Es imposible que encuentres un músico o un escritor sin influencias, normalmente de sus artistas o autores favoritos y, por supuesto, de sus profesores.

Del mismo modo que cada uno tiene su propia personalidad (y es imposible encontrar dos personalidades exactamente iguales) y termina desarrollando su estilo particular, es inevitable que todos tengamos raíces y comportamientos que son reflejo de éstas.

Los traders no somos una excepción. Y menos en el siglo XXI, en el que internet nos posibilita presenciar el estilo de innumerables fuentes cada día.

Es importante reconocer que todos tenemos esas influencias. Y es no menos importante recordar que no siempre somos conscientes de ello, ni de todas las fuentes de las que bebemos sin darnos cuenta ni de todos los elementos que cogemos prestados y damos por supuesto (¡y por correctos!) sin caer en la cuenta de que lo estamos haciendo.

Como cualquier medicina, esto también tiene efectos secundarios. Para toda cara hay una cruz esperando en el reverso.

Las referencias que nos guían y nos facilitan la vida, nos están intoxicando y contaminando a la vez.

Por eso, mi consejo a la hora de aprender es que, aunque no te compliques la vida innecesariamente, al final de todo le añadas un punto de sana desconfianza.

No se trata de vivir en un constante y trabajoso desafío. (Así no hay quien aprenda. Hay que dejarse enseñar).

La idea es que cuando te enseñen algo que a ti te pueda parecer bueno, te lo creas a pies juntillas, lo pongas en práctica y, cuando creas que ya le tienes cogido el punto y que dominas tanto la teoría como la práctica, entonces te cuestiones su validez, su veracidad y, sobre todo, su utilidad para ti.

Por ponerte un ejemplo: Entiendo que la teoría de Elliott y el conteo de ondas pueden ser un campo apasionante con gran aplicación práctica. Conozco a gente que de hecho les saca partido estupendamente bien.

Sin embargo, para mí no tienen un gran valor. No he experimentado una ventaja diferencial con su uso. Ninguna.

No digo que no funcionen. Digo que a mí no me funcionan. Ya sea porque no he sabido exprimirlas adecuadamente o porque no encajan bien dentro de mi forma de trabajar, no van con la estructura de mi sistema de trading o, simplemente, que no resuenan con el tipo de análisis y trading que a mí personalmente me gusta hacer.

Y, al final, eso es lo que importa. Si tiene o no tiene sentido práctico y utilidad para ti.

 

Cuidado con los gurús de trading

Si estás esperando que te diga que los gurús de trading son serpientes venenosas o algo así, no va por ahí el tema.

(A estas alturas de la película, ni tú ni yo vamos a negar que hay mucho pirata suelto. Pero esa no es la idea que quería comentar contigo ahora).

Lo que yo quiero transmitir es que hay que ser muy maduro para poder seguir a un gurú de trading.

Y con gurú de trading, me refiero a cualquier persona de la que veas análisis de mercado, planteamientos de operaciones, formas de gestionar su trading, etc. y que, por el motivo que sea, te gusten o resuenen contigo.

De vez en cuando descubro a traders nuevos de los que me gusta como enfocan su trading y siento curiosidad por conocer mejor sus métodos.

No obstante, he observado que “seguir” a estas personas (seguirles la pista, fijarme en su manera de proceder) imprime cierta influencia en mi propio trading.

A veces porque me lleva a probar cosas (técnicas, actitudes, procedimientos, lo que sea) en mis operaciones que veo en las suyas. Y esa mera prueba ya está influyendo objetivamente en cómo yo estoy haciendo las cosas.

Esto es importante, porque prácticamente todas las pruebas suponen una bajada de rendimiento.

Luego ves tu diario de trading y piensas:

¿Y yo, por qué habré hecho aquí esta gilipollez?

Ah, ya… Estaba probando la técnica aquella de Fulano de Tal.

Mal.

Punto negativo para ti.

(Esto me pasa periódicamente).

Otras veces la influencia no es tan evidente y directa (no pruebas de forma explícita algo) pero sí te permites ver tu planteamiento con un punto de vista un poco distinto (no tan controlado por ti). Y eso también distorsiona tus resultados sin que normalmente quede constancia en ningún sitio.

Cuando mejores resultados tienes es cuando te centras en operar a tu modo y de ahí no te sales.

Así que todo esto supone un compromiso y produce un equilibro difícil de mantener:

Por un lado, no quieres meterte en una cueva y aislarte del mundo. Quieres estar abierto a mejoras y novedades. Dispuesto a crecer y dispuesto a dejarte enseñar.

Pero, por otra parte, es cierto que esa influencia casi siempre es contaminación a corto plazo. Y no puedes pasarte la vida desestabilizando el sistema que tanto trabajo te cuesta mantener en pie ¡Justamente eso es la tan deseada consistencia! Dejarte contaminar es tirar por tierra tu consistencia.

Por esa razón, yo procuro dejarme influir lo mínimo posible.

Soy consciente de que, cada vez que me topo con un nuevo trader interesante, estoy en peligro de contaminación. Así que procuro acercarme a explorar con un traje protector, haciéndome un poco la promesa interna de que voy a mirar (lo suyo), pero no a tocar (lo mío).

Ya te digo, no es para nada fácil.

Cuanto más gurú es el gurú menos cuesta darse cuenta de esto. Lo difícil es mantener esta actitud prudente cuando no es tan evidente que alguien se te presenta como una referencia o una influencia.

Es decir, si el tipo sale en la CNBC (o tipa, aunque para ser sincero hay muchas menos “traderas” que “traderos”) entonces es claramente un mega-gurú y resulta relativamente fácil estar alerta de que le podrías estar atribuyendo inconscientemente una autoridad que podría traducirse en influencia no deseada.

Pero si se trata de tu amigo que sabe un poquito más que tú, también es en cierto modo un gurú para ti y sus influencias, aunque sea menos evidente, también te están afectando (para bien y para mal). Así que, si buscas consistencia, tienes que guardar un poco de distancia.

Como te digo, yo mismo me veo constantemente afectado por esta radiación constante de influencias. Y a la vez me gusta y a la vez me fastidia.

Además, como soy un internauta consumado, estoy sumamente expuesto a tropezarme con algún nueva gema de esas que la red nos ofrece cada día.

Me gustaría decir que, si quiero, puedo volverme completamente inmune a las influencias. Pero no es cierto. No puedo hacerlo.

La idea aquí es que seas consciente de que tienes una parte exploradora y una parte de producción y que tienes mantenerlas claramente diferenciadas e independientes, porque si no te puedes volver loco.

Explorar nuevas ideas y probar alternativas innovadoras es mucho más divertido que ejecutar como un reloj suizo. Pero será tu consistencia la que te traerá dinero, no tu lado Marco Polo.

Acuérdate de esto cada vez que vayas a operar.

Pregúntate:

¿Esto que voy a hacer es puramente mío?

Más veces de las que crees, es fácil que la respuesta sea no.

He escrito este artículo para intentar hacerte llegar un pensamiento mío que rara vez se comparte, así que si he logrado encender una pequeña bombilla de alerta en tu cabeza, la misión estará cumplida ¿Lo he conseguido?

Si la respuesta es , sé tan amable de retuitear, feisbuquear y decírmelo en los comentarios.

¡Esto acaba de empezar! 😀

 

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